Manlleu ha vivido por y gracias al río: la actividad agrícola e industrial se ha beneficiado de la traza del Ter. Si se analiza la estructura urbana se puede ver cómo en los periodos de gran desarrollo urbano, el pueblo ha dado la espalda al río. En los últimos años se ha ido potenciando el ámbito a base de espacios libres, dotaciones culturales, zonas deportivas, etc. Así pues, aparece un nuevo eje lúdico-cultural tangente al río al cauce izquierdo. Un eje que hay que potenciar. Un eje que empieza en la estación de RENFE, en el extremo más al oeste, y continúa a través de la zona deportiva, los parques infantiles y el Paseo del Ter hasta llegar al Museo del Ter, en extremo más al este. Justo aquí, donde hay un quiosco y un pequeño embarcadero para kayaks, la traza del río forma un meandro y genera una gran dehesa de unas 30 ha en el cauce derecho.
El principal objetivo del proyecto es permitir el salto del cauce izquierdo a la derecha desembocando todo este eje lúdico-cultural en un gran ámbito hasta ahora residual. De este modo, Manlleu gana 30.000 m2 de espacio libre. Un espacio cargado de posibilidades, desde las puramente contemplativas (pasear por la dehesa es un lujo) a deportivas (creación de nuevos espacios naturales para la práctica del deporte respetuoso con el medio). También se pueden potenciar actividades de carácter pedagógico, casi como una extensión del Museo del Ter, un museo al aire libre donde se puede entender y explicar, no tan solo la importancia del río y de los ecosistemas que lo rodean, sino también el valor patrimonial del tejido industrial: esclusas, canales...