Las dimensiones, formas y colores de estos nuevos elementos están asociados no sólo con la tradición judía, sino también con un simbolismo universal y legible para diferentes confesiones y culturas, teniendo un carácter abierto que permite diferentes formas de uso, conmemoración e interpretación.
Las losas de piedra arenisca gris, de 120 x 220 cm, están decoradas con un "friso" formado por innumerables ranuras de diferentes profundidades. Estas líneas talladas en piedra crean una especie de "relieve" que cambia de apariencia según el ángulo de la luz solar y su intensidad, o bien, las condiciones atmosféricas (lluvia, nieve, etc.). Las losas fueron creadas por accidente, y se clasificaron como residuos industriales. Además, fueron reutilizadas y "revivificadas" en la ciudad de Oświęcim, como un gesto de oposición a la explotación excesiva de los recursos naturales.

Las líneas entrecruzadas talladas en piedra también adquieren una dimensión simbólica. Sin un principio ni un final claro, parecen dirigirse hacia el infinito. Esta densa red de líneas evoca los caminos de la vida humana, que a veces simplemente se cruzan y otras veces se conectan para seguir juntos. Un mosaico aparentemente abstracto también puede parecerse al diseño urbano, ahora desaparecido de una ciudad de antes de la guerra: sus calles, aceras y edificios.
Esta historia "grabada en piedra" de Oświęcim, la Gran Sinagoga y las ruinas que quedan después de su destrucción tiene como objetivo preservar la memoria del pasado, con un mensaje de advertencia para el futuro.