Obras

Mercado público Matamoros

Mercado público Matamoros

 

 

Nombre de la obra. Mercado Público Matamoros.

Ubicación. Matamoros, Tamaulipas, México.

Fecha de realización de proyecto. 2019

Fecha de construcción. 2020

Superficie total construida. 2868 m2

Gestor. SEDATU.

Autor. C733 (Gabriela Carrillo, Carlos Facio, Eric Valdez, Israel Espín, José Amozurrutia) para la Facultad de Arquitectura de la UNAM.

Colaboradores. Misael Romero, Rosendo Casarrubias, Pedro Domingues.

Ingeniería estructural. Gabinete de Ingeniería de Estructuras Especiales S.C. 

Instalaciones básicas y especiales. Enrique Zenón

Arquitectura de paisaje. Hugo Sánchez Paisaje 

Señalización. Latente Studio

Maqueta. Temas MX

Visualizaciones. Paul Espinoza

Fotografías. Rafael Gamo

 

 

“Tiene esta ciudad muchas plazas donde hay continuo mercado y trato de comprar y vender. Tiene una plaza tan grande como dos veces la ciudad de Salamanca, todavía cercada de portales alrededor; donde hay cotidianamente arriba de sesenta mil animas comprando y vendiendo… ”

Hernán Cortés

 

Antecedentes

Los mercados, más que simples espacios de compra y venta en el diario abastecimiento, son una síntesis de la cultura y la historia de una región, así como de las relaciones comerciales con sus vecinos. A estos sitios históricamente han llegado no sóolo productos, sino usos y costumbres, formas artísticas, conocimientos y diferentes formas de ver el mundo.

Las construcciones vernáculas del noreste del país tienen de manera natural un carácter defensivo y de economía de recursos; la seguridad, el clima, el calor y la falta de humedad se reflejó en arquetipos sólidos, en proporciones masivas; el uso del patio para proteger al espacio interior contra la inclemencia del tiempo; el aprovechamiento de los recursos existentes los materiales utilizados, propios de la región; las orientaciones, la densidad de la luz y el flujo de aire por ventilación cruzada son algunas de sus principales manifestaciones.

 

 

La Estrategia

A finales de Marzo del 2019 la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México, convocó a un grupo de académicos-practicantes a participar en un concurso para desarrollar proyectos de obra pública replicable para la Secretaría de Desarrollo Territorial y Urbano (SEDATU), en contextos de alta vulnerabilidad, específicamente ese año en ciudades fronterizas del norte del país. El tiempo de desarrollo para estos proyectos serían sólo de tres meses y tres meses para ser ejecutadas sus obras; con presupuestos acotados (este espacio se construyó de diciembre del 2019 a marzo del 2020 y se habría inaugurado el 4 de abril, de no haber estado en contingencia por el COVID 19).

Por estas razones consideramos fundamentales tres estrategias de diseño; la primera, los criterios constructivos, donde racionalizamos el uso de la obra civil en un cincuenta por ciento y a la prefabricación ligera el resto; la segunda, la respuesta a una flexibilidad matérica al lugar y la última la versatilidad a su espíritu espacial. Reconocer el ambulantaje, los cambios en la densidad poblacional producto de la migración y principalmente la falta de recursos a nivel de infraestructura en las zonas por intervenir fueron el eje para imaginar un espacio público de uso variado acompañados de áreas verdes y recreación. Antes que proponer un edificio, nos parecía fundamental proponer una estructura flexible, comunitaria, capaz de fortalecer vínculos sociales y generar pertenencia evocando el imaginario del antiguo Parián —el mercado que ocupó el Zócalo de la Ciudad de México— para conformar una plaza-mercado.

 

 

Mercado Matamoros

La estructura arquitectónica se ubica en un espacio antes residual en un área residencial de la periferia de la ciudad. El edificio se remete sutilmente del paramento para rodearlo de espacio verde y plazas. El primer componente, la muralla, recuerda las antiguas estructuras sólidas cerradas al exterior que permiten perforarse de manera flexible, en este caso para generar tránsitos en tres direcciones que conectan con un espacio deportivo y otro recreativo. La muralla se define por cuarenta locales fijos, así como por el área de servicios con la orientación más desfavorable para el asoleamiento. Esta piel, de altura baja y de ladrillo rojo, adquiere su rigidez por las divisiones de los mismos locales a manera de contrafuertes y crea los vestíbulos de acceso al corazón del pórtico. 

 

Un sistema de paraguas a base de estructura metálica prefabricados en módulos triangulares-trapezoidales a los que su forma misma da rigidez construyen un pórtico perimetral cubriendo claros de nueve metros de distancia con estructuras no mayores a 5 pulgadas capaces de resistir un huracán o inundación a pesar de su ligereza. El ángulo de inclinación, responde a la reducción de carga además del trabajo estructural a tensión, propiciando también los escurrimientos óptimos para el agua y la nieve. El sistema considera una piel inferior que funciona como aislante térmico, en este caso tabique de 2 cms de espesor, manteniendo en exterior una piel de lámina ideal para la intemperie y la captación pluvial, funcionando también como reflejante solar. Las linternillas facilitan el cruce de viento y la iluminación natural óptima para los otros 40 locales que se asientan en el corazón del pórtico de manera informal con áreas asignadas de 3 x 3 metros que permiten mantener la flexibilidad espacial y uso para la gente de la comunidad.

Por último, el oasis,  es un jardín sensible a las condiciones locales, en este caso un jardín-ciénega de bajo mantenimiento que se riega a partir de la captación de agua y que se despliega en las fachadas principales penetrando en el edificio. Un espacio flexible que en el tiempo irá incrementando su verde para promover sombras naturales, colchones térmicos y espacios de silencio.

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