El pabellón es un ensamblaje de 278 piezas de bancos “Pajarita”, con estructura metálica y asientos de madera, que pueden combinarse de múltiples formas. Todos los asientos quedan hacia el interior, que se convierte en un plano plegado y continuo de madera. Las estructuras y las patas de los bancos se proyectan hacia el exterior que se convierten, mientras dure la capitalidad cultural de Donostia, en los soportes de una lona que impermeabiliza el pabellón en su conjunto.
Preceptos de proyecto
Amplificar las comunidades de afección. Un pabellón que puede afectar a toda una ciudad.
La estrategia de diseñar un pabellón hecho de bancos responde a una cuestión ecológica, no solo desde el punto de vista de la reutilización material y la optimización de los procesos, sino también desde la certeza de que las arquitecturas se hacen más “sostenibles” cuantos más agentes se pueden sentir afectados de alguna forma por ella. Queremos que el pabellón facilite que muchos puedan elegir transformar su cotidianidad a través de él, así, aunque como donostiarra nunca hayas llegado a usar los servicios de este pabellón e incluso participado de las actividades de la capitalidad cultural que desde él se informe, su construcción podrá darte un servicio algún día en forma de mobiliario, de primera interlocución con la administración o de legado cultural.
Proceso de desmantelación participadoDesmantelar un edificio como este no puede hacerse de forma convencional. Desmontar el pabellón DSS2016 en bancos, gestionar su reparto y decidir su uso requiere obligatoriamente que todo se organice de otra forma. Reunirse y llegar a acuerdos entre agentes locales como asociaciones de vecinos, AMPAs, técnicos y administración pública será necesario para saber a qué espacios o instituciones irán a parar cada uno de los bancos que hoy conforman paredes, suelos y techos.
Camuflaje UrbanoEl enclave en el que se sitúa el pabellón es muy especial, quizás el mejor y más representativo de la ciudad, centro neurálgico de una sociedad que mira al mar desde un profundo arraigo a sus tradiciones, donde el pabellón no camufla su presencia, sino su forma, tamaño y dirección. Es este el guiño estético y conceptual que nos sirve para aunar el camuflaje Dazzle, desarrollado por la Marina Británica para despistar a los temibles U-boots alemanes, con los colores del Txuri-Urdin (Blanquiazul) representativos de la capital guipuzcoana.
Autoría compartidaDe la misma manera que una película es el resultado del esfuerzo de mucha gente y colectivos de trabajo más o menos visibles que de igual modo pueden ser reconocidos optando a, por ejemplo, un Oscar, la arquitectura debe tender a mostrar la realidad de sus procesos y reconocer explícitamente la suma de trabajos colaborativos y en red que significa hacer cualquier construcción por modesta que sea. De esta forma y a fin de visibilizar esta la autoría compartida dentro del pabellón existe un banco Pajarita transformado en títulos de crédito que da cuenta del valor de la trabajo de mucha gente sin la que la arquitectura sería imposible de llevar a cabo.