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Laiva Plaza Hotel | Muros entrelazados tejen patios donde respira la historia

Laiva Plaza Hotel | Muros entrelazados tejen patios donde respira la historia

País

Año

Superficie

  • 1,557 m²

Fotógrafo

Laiva Plaza es un hotel boutique ubicado en el centro histórico de San José del Cabo. Diseñado por RA! y desarrollado por Grupo Laiva, el edificio se concibe como una pieza urbana integrada al tejido peatonal, capaz de aportar espacio público y, al mismo tiempo, ofrecer una experiencia de estancia íntima y vinculada al entorno inmediato.

El proyecto se organiza en una planta baja de usos mixtos, dos niveles de habitaciones y Roof Garden con amenidades orientadas a las vistas del contexto urbano. Su implantación responde a la vocación pública y caminable del centro histórico, así como al uso del color como expresión de identidad cultural. A partir de estas condiciones, el edificio se remete para liberar un atrio público que construye una secuencia de sombra, ventilación y transición entre la calle y el interior.

El acceso se plantea como un umbral abierto, donde un pasaje sombreado articula el encuentro entre espacio público e interior. El proyecto no se concibe como un objeto aislado, sino como una extensión de la calle, incorporando el flujo urbano dentro de su organización espacial.

Hacia el interior, el edificio se estructura en torno a un patio central vertical que ordena la circulación, introduce luz natural y favorece la ventilación cruzada. Este vacío actúa como regulador climático y espacial, estableciendo una atmósfera de calma y control lumínico. Las escaleras se vinculan visualmente al patio mediante aberturas circulares, reforzando la continuidad entre interior y exterior.

Formalmente, Laiva se define por un sistema de muros entrelazados que generan patios y terrazas conectadas. El volumen se escalona progresivamente para respetar la escala del centro histórico, mientras que la repetición rítmica de sus elementos nos recuerda a las banderillas de papel picado presentes en las calles de San José. El uso del color y del estuco artesanal aporta una materialidad sensible y atemporal, consolidando una arquitectura de hospitalidad arraigada al contexto urbano y cultural.