La Fusteria (carpintería en catalán) es un proyecto que transforma una antigua carpintería en una vivienda contemporánea. Localizado en un pequeño pueblo del Alt Empordà, el proyecto parte del respeto por la huella del edificio original: las dos bóvedas catalanas en planta baja conservan la memoria del taller que ocupó el lugar durante décadas y se convierten en el principal argumento espacial de la intervención.
La intervención actualiza el edificio desde una mirada contemporánea, mejorando funcionalidad y eficiencia sin renunciar a su identidad. La renovación de instalaciones y carpinterías refuerza el confort térmico y la relación con el exterior, mientras que el patio delantero recupera su papel como espacio de transición entre la calle y la vivienda. Nuevas barandillas, diseñadas ad hoc, integran seguridad y coherencia estética.
Un cambio clave ha sido concentrar la vida diurna en la planta baja, trasladando la cocina junto al estar para crear un espacio abierto que dialoga con las bóvedas, liberando las plantas superiores para dormitorios y espacios privados.
El trabajo sobre los materiales ha sido esencial: se eliminaron revestimientos añadidos y se recuperaron paramentos originales con morteros y acabados de cal que permiten la transpiración de los muros y aportan luz y textura a los interiores. La restauración de pavimentos de toba manual y baldosas artesanales refuerza la conexión con los materiales tradicionales y el oficio.
La Fusteria plantea una reflexión sobre cómo habitar el patrimonio construido: una arquitectura que acompaña, actualiza y prolonga la vida de un edificio, transformando un antiguo taller en una vivienda eficiente, confortable y profundamente vinculada a su lugar.