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KOSMALT | Reprogramar la modernidad

KOSMALT | Reprogramar la modernidad

KOSMALT fue originalmente la mayor residencia para trabajadores de la acería VSŽ de Košice, construida en la década de 1960 según el proyecto de los arquitectos Ladislav Greč y Róbert Kandrík. El nombre del edificio hace referencia a un tipo de acero esmaltado cuya producción era característica de la acería local. Ubicado en el conjunto habitacional Terasa de Košice, el edificio constituye, gracias a su silueta distintiva y su característica fachada, un hito dentro de la estructura urbana.

El objetivo de la renovación integral, tanto del exterior como del interior del edificio, fue preservar su identidad, recuperar sus cualidades originales y, al mismo tiempo, adaptarlo a las exigencias contemporáneas de la vivienda. El enfoque de los arquitectos parte de la convicción de que incluso los edificios tipológicamente utilitarios de la segunda mitad del siglo XX pueden, mediante una transformación sensible, ofrecer viviendas urbanas de calidad y plenamente vigentes.

El edificio de trece niveles está definido por una rigurosa retícula estructural y espacial que determina asimismo la composición de su envolvente. La retícula geométrica de la fachada, formada por módulos prefabricados de concreto, le confiere una expresión inconfundible. Las fachadas este y oeste, estrictamente modulares y organizadas mediante una cuadrícula de 22 × 13 campos idénticos, se convirtieron en el motivo principal de la intervención. La rehabilitación respeta este principio, lo desarrolla y lo eleva a uno de los elementos arquitectónicos más significativos del edificio. El color gris monocromático de la fachada refuerza su monumentalidad y la pureza de su composición.

Una parte fundamental del proyecto consistió en descubrir y restaurar materiales y detalles originales de gran valor que habían permanecido ocultos bajo intervenciones posteriores durante décadas. Se conservaron y rehabilitaron el terrazo colado original de los corredores y escaleras comunes, el revestimiento de mármol del vestíbulo, el zócalo de travertino de la fachada, las vigas de acero originales de las áreas comunes, así como la galería y la escalera metálicas del acceso principal. Las nuevas intervenciones se incorporan mediante un lenguaje contemporáneo basado en metal desplegado, lámina acanalada, luminarias diseñadas específicamente para el proyecto y acentos cromáticos intensos. Lo antiguo y lo nuevo permanecen claramente diferenciados de piso a techo, aunque mantienen un equilibrio arquitectónico.

El edificio ha conservado su función habitacional original. La distribución respeta la lógica de la estructura y aprovecha plenamente su potencial. El principal desafío consistió en transformar las antiguas células habitacionales idénticas en unidades privadas de calidad acordes con los estándares actuales. Los análisis realizados durante la etapa de diseño confirmaron que distribuciones compactas de tipo XS, con una superficie de 21 m², funcionan tanto para una persona como para una pareja. La sensación de amplitud se ve reforzada por los generosos ventanales, las logias y las vistas hacia la ciudad, especialmente desde los niveles superiores. En total, el edificio alberga 507 unidades residenciales.

En contraste con la escala de los departamentos, los accesos, corredores y circulaciones verticales se perciben amplios y representativos. Gracias a la abundante iluminación natural, las vistas y sus generosas proporciones, estos espacios adquieren el carácter de áreas de convivencia en cada uno de los trece niveles. Dos escaleras idénticas, dispuestas simétricamente, continúan dividiendo claramente el edificio en dos secciones, originalmente destinadas a hombres y mujeres.

El proyecto incorpora además un nuevo sistema de orientación basado en colores y símbolos. Los colores salmón, marfil y amarillo, junto con los signos de más y menos, distinguen las diferentes alas de los corredores y permiten a los visitantes comprender intuitivamente la organización del edificio.

KOSMALT no fue concebido originalmente como un edificio adaptable; sin embargo, su rehabilitación logró incorporar esa cualidad a la estructura existente. El proyecto propone así una estrategia todavía poco habitual en nuestro contexto: la transformación sensible de un edificio existente —la «rehabilitación de un edificio prefabricado de paneles»— como una estrategia arquitectónica plenamente válida.

En sus orígenes, el edificio funcionó como una residencia socialista para trabajadores, un tipo de alojamiento destinado a personas solteras que debía proporcionar tanto instalaciones básicas como supervisión social. Hoy, el mismo edificio se inserta en un contexto social completamente distinto y ofrece formas de habitar individuales, dignas y contemporáneas. La transformación de KOSMALT demuestra que la arquitectura puede adaptarse con flexibilidad a necesidades diversas y responder a los distintos ciclos de vida de quienes la habitan.

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