Obras

Hotel Sevilla en Mérida

Hotel Sevilla en Mérida

Nombre de proyecto

  • Hotel Sevilla en Mérida

Oficina

Sitio web

Ciudad

País

Año

Superficie

  • 2,450 m2

Como una vieja postal de La Habana, una villa colonial con vestigios del siglo XVI, ubicada en el centro de la ciudad de Mérida, México, fue hallada como una ruina abandonada, hundida en el olvido. Catalogada como monumento histórico, el estudio de arquitectura Zeller & Moye restauró el edificio para devolverle su antigua grandeza y lo reimaginó como un gran hotel, manteniendo al mismo tiempo el encanto de su condición original. El enfoque de diseño sigue el concepto de palimpsesto: capas del pasado y del presente coexisten y conforman una entidad rica, en la que aún es posible identificar las intervenciones de distintos periodos históricos. Además de la restauración arquitectónica, el proyecto incluye diversas intervenciones y adiciones nuevas, así como el diseño integral de todos los interiores.

Las inserciones arquitectónicas se incorporan como elementos contemporáneos realizados íntegramente en concreto aparente, un recurso recurrente en las distintas intervenciones puntuales que contrastan con firmeza frente a los restos de la arquitectura colonial. La disposición del edificio original fue replanteada para mejorar la circulación y la accesibilidad. El proyecto propone experiencias sensoriales a través de un uso sensible de materiales, colores y texturas. La inspiración proviene de la arquitectura local y tradicional, la artesanía, los materiales del lugar e incluso de los rituales de la región, combinados con influencias del modernismo mexicano para redefinir el edificio y diseñar su mobiliario.

Se utilizaron maderas locales, latón, piedra, henequén y piel. Aunque el diseño general es mayoritariamente monocromático, el mobiliario y los accesorios de latón aportan calidez y funcionan como puntos focales visuales. Algunos materiales fueron recuperados y reutilizados, entre ellos vigas de madera, pisos de piedra natural, acabados de muros y azulejos, frescos murales y esculturas. Aunque ubicado en el centro de la ciudad tropical de Mérida, el diseño del hotel activa experiencias sensoriales ligadas a los elementos naturales: la vegetación endémica que genera sombra en los jardines, el cielo azul profundo y el sol omnipresente sobre los espacios abiertos, las albercas que refrescan los patios, una cueva de agua dentro del spa, el fuego en el temazcal y una suave circulación de aire en las habitaciones.

El agua está presente en todo el hotel a través de albercas y estanques que crean un ambiente de frescura y relajación. La vegetación endémica conforma un paisaje exuberante en los jardines y se integra a lo largo de corredores y balcones, aportando una atmósfera fresca y vibrante al proyecto. El paisajismo se utiliza como herramienta para generar áreas de privacidad y barreras visuales. El proyecto alberga veintiuna habitaciones, un spa, jardines, dos restaurantes, un bar y diversos espacios comerciales a nivel de calle. Las suites, de distintos tamaños, con techos altos e interiores contemporáneos, se organizan alrededor de dos grandes patios con abundante vegetación subtropical, una alberca y terrazas sombreadas.

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