Es un lugar curioso, con miles de habitantes que trabajan de sol a sol en las empresas agroexportadoras cercanas. Por la noche, Villacurí cobra vida, los trabajadores regresan a sus improvisadas casas, tiendas y restaurantes. Es un lugar sin igual. Rico en belleza natural, con habitantes procedentes tanto de la sierra como de la selva, optamos por valorar y respetar el arraigado entorno utilizando diversas texturas y materiales. La escuela lo representa: esteras, olivos, caña silvestre, yucas, tierra... porque ésta es el alma de Villacuri.