Obras

El Eco de un Pasillo

El Eco de un Pasillo

Nombre de proyecto

  • El Eco de un Pasillo

País

Año

Superficie

  • 198 m²

La arquitectura ordinaria puede crear espacios que despierten emociones profundas. El pasillo de acceso, como dijo Mathias Goeritz es un puro acto de expresión emocional.

Nuestra propuesta es replicar los muros que conforman el pasillo de ingreso en el patio del museo, seccionando y generando un nuevo espacio. Aunque la geometría y el trazo de los muros permanecen iguales, la experiencia que se genera es completamente distinta.

El pasillo que conduce al nuevo patio es un recorrido íntimo y privado, que invita a dejar atrás el bullicio y sumergirse en una experiencia más personal y recogida. La perspectiva genera una sensación de anticipación y descubrimiento, a medida que se avanza por el pasillo el espacio se vuelve cada vez más íntimo y aislado, creando una conexión directa con el patio que se revela como un oasis privado y exclusivo separado del resto del museo.

Los patios albergan posibles programas que pueden ser privados y contemplativos o ser espacios públicos para exhibir y compartir. La propuesta también acentúa la importancia de la torre, trasladando su geometría y tomando una nueva escala generando una banca que permite evidenciar sus dimensiones y proporción.

La arquitectura ordinaria puede transformarse en una obra que despierte sentimientos y emociones en aquellos que la experimentan. Aquí es donde lo íntimo y privado puede convertirse en público y colectivo.

La elección del tono de barro para los muros y el muro posterior del patio, busca desdibujarlos con el piso y permitir que la intervención se integre de manera sutil en el entorno, así mismo, crear un fondo neutro que permita el contraste de colores para acentuar el elemento más importante del patio, la torre de igual manera resaltar la belleza de los árboles.

El pasillo te envuelve y aísla del entorno, mientras que la torre y los árboles se revelan por encima, como si estuvieran asomándose curiosamente al pasillo. El vano que te espera al final corresponde al de ingreso detrás de la torre. La banca replica fielmente la forma y huella de la torre, y su color amarillo destaca la conexión entre ambos, permitiendo al usuario apreciar la escala y geometría de la escultura de manera intuitiva.

Así como la torre es el actor principal en el patio, la banca también se convierte en el protagonista de este nuevo recinto y da paso a múltiples usos como un espacio contemplativo cobijado por los árboles o sede de una plática y conferencia.