El proyecto es una rehabilitación integral de un antiguo edificio industrial con el objetivo de convertirse en una construcción modelo en términos ecológicos. Una antigua metalurgia con una tipología singular: cuenta con un bloque de 6 alturas a la calle y dos naves superpuestas en el fondo de la manzana. El proyecto se diseña como un espacio que pueda contribuir a la “composición de saberes” y alianzas entre actores urbanos vinculados a la “alimentación sostenible” y el “arte ciudadano” (líneas de acción de la Fundación Daniel y Nina Carasso) y a actores vinculados a otras formas de conocimiento que habitarán el edificio.
Consta de un programa híbrido que abarca oficinas, espacios de usos múltiples, restaurante, cocina plató, laboratorio culinario, espacio residencial, salas de ensayos, jardines y huertos. Cuenta con casi un 40% de superficie de uso colectivo, interior-exterior, accesible al barrio.
El proyecto arquitectónico se desarrolla a partir de las siguientes estrategias:
En un contexto de crisis climática, el proyecto aborda desafíos socioecológicos contemporáneos. Por un lado, desde la consideración de que cada detalle constructivo, prescripción material y estrategia espacial conlleva un compromiso ecológico con otros (humanos, más que humanos, generaciones futuras, presentes y pasadas, cuerpos diversos) a múltiples escalas, tanto espaciales como temporales. Por otro, que estos desafíos han de abordarse desde el deseo: el edificio afronta los retos ecológicos como una oportunidad para experimentar otros modos de convivir, de construir y de abrir otros imaginarios donde soñar futuros menos focalizados exclusivamente en lo humano.
Esta obra se ha llevado a cabo en el marco de un proceso interdisciplinar desarrollado por Husos y Elii + Ultrazul + la Fundación Daniel y Nina Carasso. Información detallada sobre los créditos de la obra puede ser encontrada en la web de ambos despachos.