Obras

Cornes, espacio residencial

Cornes, espacio residencial

Nombre del proyecto

  • Cornes Espacio Residencial

Arquitectos

  • Manuel Carbajo Capeáns - Celso Barrios Ceide

Superficie

  • 18,545 m2

Ubicación

  • Santiago de Compostela. A Coruña. España

Fotografía

  • Luís Díaz Díaz

Fecha

  • 2022

Conjunto residencial compuesto por 125 viviendas donde se desarrollaron 22 tipologías diferentes; tanto en una planta como en formato dúplex. Complementariamente a las viviendas se dispone un espacio libre de uso público y tres espacios comunitarios cubiertos: una sala infantil, un gimnasio y un salón comedor.

Las edificaciones se ubican en los terrenos ocupados desde el año 1873 por la Estación de Ferrocarril de Cornes, parte de la cual fue rehabilitada y que hoy alberga la “Casa das Asociacións”, que acoge a todos los colectivos asociados de la ciudad en un edificio anexo a los proyectados. Esta antigua estación albergó la primera línea de ferrocarril de Galicia entre Santiago de Compostela y Carril. El edificio estaría sirviendo al transporte de viajeros durante dos décadas, hasta la entrada en servicio de la actual estación de ferrocarril de Santiago de Compostela (en otra ubicación) en abril de 1943. A partir de este momento continuaría funcionando durante algunas décadas más como auxiliar de mercancías bajo la denominación de Santiago-Cornes hasta el desmantelamiento de la línea a finales del siglo XX. 

El planeamiento urbanístico preveía una ordenación con tres bloques lineales y dos espacios libres privados de uso público como elementos de relación entre tiras paralelas. La formalización de los espacios libres (de uso exclusivamente peatonal) viene condicionada por su carácter lineal.  Más calles que plazas, se plantean en relación directa con las plantas bajas de las edificaciones donde se apuesta por el uso residencial, estando longitudinalmente fragmentadas en dos niveles a consecuencia del desnivel existente. En consecuencia, se proyecta una plataforma configurada como un corredor verde, dibujando los recorridos de acceso transversal a las viviendas y los longitudinales “a través” del espacio en conexión visual y ecológica con los parques circundantes. Se incorporan a este espacio una serie de vacíos hacia las plantas bajo rasante permitiendo “distanciar” las fachadas de las viviendas, la introducción de arbolado de mayor porte y la ventilación e iluminación natural de los espacios destinados a garajes y trasteros. El conjunto se complementa con la previsión de un paso transversal a través de las edificaciones que libera las vistas transversales y descomprime el espacio entre edificaciones.

El planteamiento parte de la premisa de incorporar a las viviendas un alto grado de luz natural y el aprovechamiento de las vistas con los que cuenta la parcela hacia los parques circundantes y al conjunto de la ciudad. Las construcciones sobre la rasante son tres piezas de entre sesenta y cien metros de longitud y una crujía de 12 metros a las que se dota de vuelo en todo su perímetro. A partir de esta decisión se procede a la apertura total de la planta edificada hacia el exterior, con un cerramiento totalmente acristalado, previendo la utilización del corredor perimetral como espacio exterior en todas las viviendas delimitado por una celosía exterior, a modo de brise soleil y filtro que matiza el soleamiento y las vistas entre edificaciones enfrentadas. El cerramiento de este corredor exterior se convertirá en la piel que defina el volumen edificado, optándose por un elemento macizo que distribuido regularmente configura una trama de hormigón coloreado compuesto por piezas de veinte por veinte centímetros en una trama de ochenta centímetros de separación. Esta solución se generaliza en toda la fachada llevándola a la planta baja en donde se configurarán una serie de patios que permiten distanciar los cerramientos de la alineación conformando un espacio de amortiguación de las viviendas con el espacio libre al que se abren. 

Dada la rotunda geometría heredada de la ordenación urbanística, se decide unificar las plantas en conjuntos de dos forjados para minimizar la escala de las fachadas. Además, se las dota de movimiento, aprovechando el vuelo permitido, generando una serie de pequeños “giros” de unas plantas sobre las otras, conformando, así, alineaciones alternativas. Ello genera un movimiento en la volumetría que rompe la envolvente prismática de origen, reduciendo el fuerte impacto de la implantación. Por último, se decide el tintado de la envolvente de hormigón, evitando que las edificaciones se diluyan en el fondo monocromo circundante y dotándolas de un color ferruginoso que recuerde el carácter industrial del espacio de asentamiento original convertido ahora en faro de aproximación a la fachada suroeste del ensanche compostelano. 

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