La extrusión resultante de estas formas da origen a dos volúmenes cilíndricos que se conectan, creando una estructura envolvente de concreto azul vibrante que evoca los matices del océano. A su vez, esta envolvente se ve perforada por cilindros, que genera aberturas orientadas hacia los cuatro puntos cardinales. En su interior, se desarrollan los espacios habitables, abiertos para permitir el flujo natural del aire, refrescado por la suave brisa del mar, y eliminando la necesidad de aire acondicionado. Grandes mamparas corredizas, fabricadas con tiras de madera, definen los espacios interiores y fomentan una arquitectura versátil en la que el interior se fusiona con el exterior. Las estancias y habitaciones se transforman en terrazas, y el comedor se integra con la alberca. La distribución del programa y la capacidad de abrir secciones completas de la casa crean un circuito de interacción entre los espacios, convirtiendo la casa en un punto de encuentro entre los habitantes y la naturaleza.