El sitio de la obra es un viñedo de seis acres dentro de The Vines of Mendoza, en Los Chacayes, Tunuyán, a 85 kilómetros al suroeste de la ciudad de Mendoza, Argentina. Se emplaza al pie de la cordillera de los Andes, en el reconocido Valle de Uco, una de las regiones vitivinícolas más prestigiosas del país.
El programa consistió en una vivienda de carácter no urbano concebida como refugio en relación franca con los viñedos y la cordillera. Integrada por un espacio común para estar, comer y cocinar, cuatro habitaciones, un ámbito de trabajo, una cava y áreas de esparcimiento al aire libre.
La idea generadora se basó en una lectura del territorio como geometría horizontal y silenciosa, donde la arquitectura se alinea con el orden natural presente, el cosmos. Concebida como una línea habitada, dispuesta en paralelo a la cordillera, organiza las funciones y orienta cada espacio hacia el horizonte andino. Su transversalidad responde a una voluntad de pertenencia: que cada ámbito del habitar participe del mismo acto de contemplación.
La estrategia proyectual surge entonces de tres principios:
En conjunto, estos principios configuran una arquitectura que busca permanecer sin imponerse, integrarse sin diluirse. Una presencia callada, tectónica, que emerge del territorio como una extensión de su propia estructura. La composición general responde a un criterio de síntesis: lenguaje geométrico, proporciones que responden a la antigua noción de número como principio de belleza y equilibrio entre opacidad y transparencia.