Obras

Casa Once

Casa Once

Nombre del proyecto

  • Casa Once

Diseño arquitectónico

  • Espacio 18 Arquitectura + Cueto Arquitectura

Arquitectos a cargo

  • Carla Osorio Jimenez, Mario Alberto Ávila López, Juan Pablo Fernández Cueto

Fotografía

  • Lorena Darquea

Area

  • 249.00 m2

Ubicación

  • Puebla, México

Año

  • 2018

 

Casa Once fue diseñada como un traje a la medida para una joven pareja que buscaba un refugio que los apartara del caos exterior y creara un espacio de tranquilidad donde desarrollarse.

La casa se encuentra en un conjunto de viviendas unifamiliares en la ciudad de Puebla, donde el sector inmobiliario ha crecido de forma drástica e impone proyectos que no siempre resuelven las necesidades actuales y futuras de las personas. El precio de la tierra ha incrementado como consecuencia de este “boom”, por lo que cada vez los predios son más pequeños y más exclusivos.

A partir de ahí se plantean soluciones que responden y generan un proyecto que contempla tanto las condiciones del terreno –de 150 m2– como los reglamentos internos de construcción del fraccionamiento.

El esquema parte de ejercicios de sustracciones a partir del programa arquitectónico, creando finalmente una “I”. Este esquema permite el paso de una correcta y pensada iluminación natural en las distintas épocas del año, además de ventilaciones cruzadas que pueden ser controladas por el usuario. Las perforaciones en el proyecto crean los patios que fluidez espacial a todas las zonas y permiten vistas verdes desde cualquier punto de la casa, al tiempo que introducen el factor sorpresa.

El proyecto se desarrolla en tres niveles: en la planta baja se distribuyen las áreas sociales, abriéndose hacia los patios donde, a través de mamparas de cristal, se amplía y se une el programa; en el primer nivel se encuentran las recámaras, con vistas al cielo y a una “Acacia” que da fuerza al patio y que en primavera cambia a un color púrpura, convirtiéndose en un mayor hito dentro de la vivienda, y, finalmente, en el segundo nivel se encuentra el área de entretenimiento, los servicios y un roof garden con una vista panorámica hacia los volcanes.

La fachada responde al programa y parte de la idea de vivir la casa dentro de los muros, evitando vanos hacia la calle y elementos innecesarios; el abocinado permite un rebote de luz hacia el estudio, controlando las visuales y la iluminación durante el día.

Se genera, define e interpreta la materialidad mediante el reglamento interno de construcción, exponiendo la madera natural y los aplanados de pigmento negro. En el interior, la duela de ingeniería en pisos, mobiliario, carpinterías y vigas otorga calidez, olor, sonido y textura en todos los espacios. En los baños. los azulejos del artista oaxaqueño Francisco Toledo introducen lo artístico y traen el recuerdo de otra ciudad.

Casa Once reúne diferentes cualidades que permiten un ejercicio de arquitectura racional y objetivo, que responde a un usuario, a una sociedad y a un lugar.

 

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