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Bóvedas de tierra para cuidar la selva

Bóvedas de tierra para cuidar la selva

Nombre de proyecto

  • Bóvedas de tierra para cuidar la selva

Oficina

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Ciudad

País

Año

Superficie

  • 46 m²

Fotógrafo

Frente a urbanizar la selva, deforestar para monocultivo o crear zonas intangibles de protección, existe otra opción: la chakra, un concepto kichwa que es ante todo un modelo de agroecología ancestral basado en alta biodiversidad. El modelo de uso y manejo del suelo logra la doble meta de conservar el ecosistema a la vez que se produce en él. Este enfoque estratégico es el que Witoca optó para impulsar la sostenibilidad social, económica y ambiental. El proyecto se emplaza en la localidad de Huaticocha, en la zona de amortiguamiento de la Reserva de Biósfera Sumaco, en la Amazonía ecuatoriana.   

El INIAP (Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias) ha desarrollado cepas de microorganismos antagónicos como Beauveria Bassiana y Trichoderma para controlar plagas del café y del cacao. A través de convenios con CEFA (Comité Europeo para la Formación y la Agricultura) ha capacitado a Witoca en el equipamiento, reproducción y aplicación de estas tecnologías biológicas. Las plagas generan pérdidas económicas significativas a los pequeños productores en cada cosecha. Actualmente, no existe ningún laboratorio de producción de microorganismos antagónicos en la Amazonía ecuatoriana.

Con la implementación de este laboratorio, Witoca asume un rol estratégico en la zona. La capacidad local de reproducir biocontroladores transforma a la organización en un centro para la gestión ecológica de plagas y enfermedades, promueve que los pequeños productores puedan acceder a estas tecnologías y proteger sus cosechas de forma sostenible.

El proyecto se organiza en tres áreas operativas independientes (Acceso, Reproducción, e Incubación), que convergen en una zona de trabajo central para el desarrollo de todos los procesos. El cultivo de Beauveria bassiana y Trichoderma requiere el menor contacto con el exterior, exigiendo un aislamiento estricto en paredes y techo. Además, se requiere proteger las áreas de reproducción e incubación de la luz solar directa y la radiación UV, y a la vez se procura una iluminación natural controlada en la zona de trabajo.

Para cumplir con estas exigencias técnicas, se opta por una arquitectura íntegra en tierra por medio de bóvedas de adobe. La masa térmica inherente al adobe no sólo amortigua los cambios de temperatura, mantiene el ambiente interior del laboratorio estable y reduce la carga energética de los sistemas de climatización. La fabricación del adobe requiere muy poca energía y no implica quema de combustibles fósiles, minimizando significativamente la huella ecológica.

El proyecto se fundamenta en una voluntad de investigación e innovación por parte de la comunidad Witoca y el financista CEFA. Este compromiso es vital, ya que la bibliografía sobre arquitectura en tierra para climas selváticos es casi nula. Con Patricio Cevallos (miembro de la Red PROTERRA) se trabajó la solución estructural a partir del sistema de bóvedas de adobe construidas sin encofrado del arquitecto boliviano Raúl Sandoval. Conocida como “Lak’a UTA”. El sistema traba los muros a 90 grados, la propuesta de unión de las tres bóvedas presenta un desafío. Para resolver esto, la fase de desarrollo técnico se realizó mediante maquetas, permitiendo depurar las soluciones antes de llevarlas a la obra. 

El desarrollo de la técnica en obra estuvo a cargo de Miguel Ramos, maestro constructor con gran conocimiento y experiencia de construcción en tierra. La fabricación de los adobes presentó desafíos debido al tipo de suelo. Aunque el alto contenido arcilloso resultó ideal para obtener un adobe excepcionalmente duro e impermeable, esta misma condición, sumada a la humedad inherente de la selva, demoró el proceso de secado. Además, la alta resistencia e impermeabilidad de los adobes redujo su capacidad de adherencia a una argamasa de tierra. Por ello, la masilla final de unión tuvo que ser de cemento, garantizando la estabilidad estructural de las bóvedas. Queda pendiente para una futura investigación la tarea de reducir la resistencia del adobe para hacerlo más poroso, lo que permitiría el uso de una argamasa de tierra.

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