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Mundo Frágil: Smiljan Radić, el paisaje, la memoria, la arquitectura.

Mundo Frágil: Smiljan Radić, el paisaje, la memoria, la arquitectura.

20 octubre, 2026
por Arquine

¿Qué puede aprender un arquitecto de una jaula de pájaros, una casa impropia o un memorial olvidado en el desierto? En Mundo Frágil, el documental de Ila Bêka y Louise Lemoine, estas preguntas acompañan un recorrido por Chile junto a Smiljan Radić, ganador del Premio Pritzker 2026. La película tuvo su estreno mundial el 12 de octubre en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), durante la 18.ª edición del Architecture & Design Film Festival (ADFF).

Desde Koolhaas Houselife (2008), donde la vida cotidiana de una casa de Rem Koolhaas se cuenta a través de quien se encarga de mantenerla, Bêka y Lemoine han capturado la arquitectura allí donde se convierte en experiencia. En Tokyo Ride (2020), siguieron al arquitecto Ryue Nishizawa por las calles de Tokio; ahora, el trayecto se extiende por distintos paisajes chilenos. El automóvil es espacio de conversación y el viaje, una forma de recorrer las ideas que acompañan a un arquitecto.

La primera parada es una casa en Santiago diseñada por Miguel Eyquem, una obra que Radić ha visitado repetidamente. Su atención no se limita al edificio: observa las jaulas de pájaros construidas y reparadas con una sencillez que admira. En ellas reconoce una honestidad difícil de reproducir desde el proyecto arquitectónico. Lo que surge de la necesidad y se transforma con el uso puede parecer espontáneo; cuando un arquitecto intenta imitarlo deliberadamente, corre el riesgo de convertir esa espontaneidad en artificio.

En Vilches, al sur de Santiago, el recorrido cambia de escala. Allí, Radić ha construido un refugio experimental para sí mismo, su esposa, la escultora Marcela Correa, y sus hijos. En la casa de Eyquem Radić encuentra una arquitectura que habría querido hacer, en Vilches se enfrenta a la propia. La visita es breve, suficiente para acercarse a un espacio donde la experimentación material y el vínculo entre arquitectura y escultura forman parte de la vida cotidiana.

El último destino encuadra la mirada hacia un territorio mucho más vasto: el desierto de Atacama. En 1919, el abuelo de Radić emigró desde la isla croata de Brač hasta esta región árida del norte de Chile. Entre ambos paisajes se abre una distancia que el arquitecto no termina de comprender. Atravesar el desierto es recorrer una historia familiar: las ruinas del asentamiento donde vivió su abuelo y los memoriales levantados junto a la carretera convierten el territorio en un archivo de vidas, desplazamientos y pérdidas. Radić encuentra en estas construcciones anónimas una forma de arquitectura que escapa de la concepción natural.

Muy temprano la película anticipa otro tipo de recorrido: Radić recibe el Pritzker durante una ceremonia en el Castillo de Chapultepec, en Ciudad de México. Sin embargo, el viaje por Chile, filmado meses antes, deja atrás la solemnidad del reconocimiento internacional. En las conversaciones aparecen sus influencias, sus dudas y hasta una defensa inesperada de la pereza, una disposición que puede ayudar a encontrar el detalle adecuado.

Lejos de construir un retrato monumental, Bêka y Lemoine se detienen en sus contradicciones. Mundo Frágil propone así su hilo conductor: una arquitectura que no se agota en la materia ni en la voluntad de quien diseña, emerge de la experiencia, la memoria y las huellas que marcan el paisaje.

Mira el tráiler de Mundo Frágil, el documental de Ila Bêka y Louise Lemoine sobre Smiljan Radić.