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Los tiempos de la maqueta

Los tiempos de la maqueta

12 enero, 2015
por Pedro Hernández Martínez | Twitter: laperiferia | Instagram: laperiferia

¿Maquetas de proceso o maquetas para exhibir? Ambos sentidos, aunque repetidos en su formato –el del modelo a escala– muestran dos periodos de tiempo muy distintos del arquitecto.

Uno se refiere al trabajo previo a la arquitectura que es realizado por el arquitecto; se realiza en su estudio e incluye el ensayo, la puesta a prueba, incluso, el error como parte intrínseca del proceso de descubrimiento de una arquitectura. En este primer entorno, la arquitectura se descubre, desde el corte y el recorte, el pliegue y el despliegue, la extracción o acumulación de material.

El segundo, nos muestra la arquitectura ya acabada, terminada, sin detalles fuera de lugar, sin imprecisiones, sin nada al azar. Lo que allí aparece es la imagen ideal de lo que será la arquitectura. Sin nada que la enturbie, permiten comprender de un vistazo un proyecto –o más bien, su imagen. Por eso, como ya se comentó aquí, y citando a Juan José Millas, los políticos “trabajan siempre con (estas) representaciones, para no ensuciarse las manos”, ya que les permiten el control absoluto –siempre desde arriba– de una realidad que siempre les supera. En este sentido, las maquetas son instrumentos desde los cuales explotar y alimentar ciertas ideologías. Las maquetas finales son arquitecturas antes de ser arquitecturas. Elementos perfectos, limpios y sin grietas que permiten la exaltación de los ideales que debiera contener la arquitectura, pero que la realidad se encarga de desvirtuar. La reducción permite el control –de la mano y de la vista– del que la porta o la observa.

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En el otro extremo, el de la arquitectura antes descubrirse la arquitectura, podríamos hablar de Model studies de Thomas Demand –artista famoso por sus elaboradas fotografías de interiores que son, en realidad, gigantescas maquetas hechas en papel– con su investigación sobre el trabajo del archivo de John Lautner. Demand, toma las maquetas del arquitecto y realiza fotos con un encuadre cerrado, mostrando los arañazos, las grietas e incluso los defectos de los materiales de trabajo del arquitecto estadounidense, maquetas que no estaban pensadas para ser mostradas a un cliente, sino que muestran procesos de descubrimiento que, muchas veces, el dibujo no es capaz de ver. Esta estudio permite a Demand relacionar este modo de trabajo con la dificultad que la arquitectura de Lautner tenía para ser fotografiada, como si las maquetas permitieran una manera de entender el espacio de forma distinta a como se hace cuando se piensa como fotografía –esto es, el dibujo en perspectiva, el render– permitiendo a quien la ve, recorrerla y experimentarla de forma diferente.

Unas y otras son maquetas importantes. Toda maqueta es una prospección a futuro, una promesa, un deseo, la imagen ideal de un pensamiento de lo que deberá ser la arquitectura. Arquitectura antes de la arquitectura o arquitectura sin un lugar o arquitectura en cualquier lugar . Construir una maqueta es anticipar ese futuro. Unas permiten realizar una exploración en constante construcción de ese futuro, estudiar un objeto que devendrá espacio tangible, real, habitable; las otras lo congelan, lo petrifican en una imagen, en una representación a escala de una idea que busca ser imperecedera.

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