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Lancelot Brown y la capacidad del lugar

Lancelot Brown y la capacidad del lugar

16 enero, 2014
por Juan Manuel Heredia | Twitter: guk_camello

jmh_1Lancelot Capability Brown, Petworth, 1751 (foto: Roger Turner)

El tema de la capacidad en la arquitectura inevitablemente recuerda al famoso arquitecto paisajista Lancelot ‘Capability’ Brown. Nacido en Northumberland en 1715, Brown fue apodado Capability por convencer a sus clientes de que sus terrenos tenían grandes potenciales o ‘capacidades’. Con ello Brown aludía al genius loci o ‘espíritu del lugar’, un concepto romano revivido en el S. XVIII por los inventores de la nueva profesión de arquitectura del paisaje y reciclado en el S. XX por Christian Norberg-Schulz. Antes de que Norberg-Schulz definiera a la arquitectura como el arte de concretizar lugares, Capability Brown ya definía su oficio como place-making.

jmh_2Lancelot Capability Brown, Trentham, 1759

Considerado por muchos como el más grande arquitecto paisajista, Capability Brown consolidó una tradición iniciada por los intelectuales Addison, Shaftesbury y Pope y los jardineros y arquitectos Charles Bridgeman, Richard Boyle y William Kent [1]. Los jardines ingleses del S. XVIII, y en especial los de Brown, se caracterizaron por sus extensos prados de suaves pendientes, lagunas reflejantes de sinuosos contornos, árboles esparcidos -individualmente o en ‘macizos’- y una ‘informalidad’ que contrastaba con la rígida geometría de los jardines barrocos franceses e italianos. Los jardines ingleses fueron llamados ‘pintorescos’ y adquirieron el estatus de ‘paisajes’ por intentar reproducir literalmente el ambiente arcádico de las pinturas de Claude Lorrain y Nicolas Poussin.

jmh_3Lancelot Capability Brown, Blenheim, 1764-8 (foto: John Dixon Hunt)

Cancelando y abriendo vistas selectivamente y desviando continuamente las trayectorias, sus diseñadores obligaban a los usuarios a realizar movimientos oblicuos con el objeto de hallar lenta y gradualmente cada lugar. Así dentro de estos jardines uno podía encontrar de forma inesperada espacios íntimos, serenos o monumentales, cada uno de un ‘carácter’ distinto. Antes de Brown los jardines ingleses también se caracterizaban por la incorporación de elementos emblemáticos como ruinas prefabricadas (follys o fabriques), templos y esculturas ‘clásicas’ y demás estructuras artificiales y ‘naturales’, que muchas veces contenían inscripciones poéticas y filosóficas para la elevación del espíritu. Los jardines de Brown, sin embargo, dependían menos de la arquitectura o de la escritura y más de la forma y el lenguaje mismo de su topografía y vegetación. Su éxito se debía en gran parte a la dilatación temporal implícita en sus recorridos, algo similar a lo que Homa Fardjadi y Mohsen Mostafavi llaman delayed space y lo que en las escuelas de arquitectura se conoce de forma menos pretenciosa como el ‘elemento sorpresa’.

jmh_4Le Corbusier, Capitolio Chandigarh, 1952-9 (foto: Lucien Hervé)

Esta dilatación equiparaba la experiencia de los jardines a la narrativa y a la literatura. En este sentido la obra de Brown -y en general de la tradición paisajista inglesa- fue el antecedente directo de las teorías de Camillo Sitte sobre la planeación de ciudades, del raumplan de Adolf Loos y de la promenade architectural de Le Corbusier. La clásica fotografía del Capitolio de Chandigarh, en donde el Parlamento y el Secretariado (parcialmente escondido detrás de un macizo de árboles) se reflejan en el espejo de agua del Palacio de Justicia, parece un tributo a Capability Brown. Unos años antes, el espíritu de Brown ya se había hecho presente en México en la obra de Barragán en El Pedregal, y poco más adelante en Ciudad Universitaria cuyos macizos de árboles fueron plantados por un equipo que –según la versión oficial- tenía a Barragán como asesor.

jmh6Raúl Cacho, Eugenio Peschard y Félix Sánchez, Facultad de Ciencias UNAM, ciudad de México, 1952 (foto: Armando Salas Portugal)

A pesar de su supuesta informalidad los jardines ingleses fueron diseñados casi científicamente, anticipando el crecimiento de la vegetación en décadas y con una atención especial a las perspectivas. Mediantes trucos visuales como el Ha-ha (una zanja que ‘unía’ distintas propiedades en una sola) se lograban vistas tan monumentales como las de Versalles pero sin el recurso de la geometría y solo reservadas para las terrazas y habitaciones de las mansiones localizadas en medio de los prados. Los jardines ingleses de hecho podían constituir tanto sutiles acentuaciones de las características del sitio como radicales transformaciones de ellos. Los paisajes de Brown muchas veces requerían de grandes movimientos de tierra y de complejas obras de ingeniería como represas y sistemas de drenaje que, sin embargo una vez realizadas, hacían que requirieran menos mantenimiento que un típico jardín ‘francés’. Quizás la más dramática y a la vez sutil intervención paisajística de Brown ocurrió en Blenheim, la residencia de los Duques de Marlborough y lugar de nacimiento de Winston Churchill. En esta propiedad Brown transformó un insípido riachuelo en una espectacular laguna cuyas aguas fueron artificialmente elevadas para inundar los pilares y arcos del puente diseñado por John Vanbrugh, otorgándole así un aspecto más venerable.

jmh_5Lancelot Capability Brown, Blenheim, 1764-8

Aquellas transformaciones se realizaron en el contexto de las expropiaciones o ‘cercamientos’ (enclosures) de tierras comunales por parte de la nobleza y la burguesía, y fueron financiadas por el súbito enriquecimiento de la metrópolis londinense a través de la explotación de las colonias americanas y su gente (tanto directamente en lugares como Barbados como indirectamente por el botín confiscado a los galeones españoles). En este punto, la belleza de la arquitectura de paisaje inglesa cede su paso al reconocimiento de su inserción en estructuras de poder y dominio. En efecto, cuando Brown se refería a la ‘capacidad’ de los sitios también aludía de forma más fría y calculadora a su potencial de ‘mejoramiento’ (improvement) para generar plusvalía en el mercado. Las idílicas vistas logradas desde los piano nobile de aquellas residencias requerían no solo de movimientos de tierra sino muy frecuentemente de aldeanos y de poblaciones enteras.

Recientemente el economista indio Amartya Sen advertía que su ‘teoría de las capacidades’ (capability theory), una filosofía económica enfocada al desarrollo de la capacidades humanas y al bienestar, no tenía un nombre muy atractivo sino uno más bien ‘tecnocrático’ que recordaba al famoso arquitecto paisajista Capability Brown. Según Sen, Brown se dedicaba a ‘elogiar (praise) determinadas parcelas de tierra -no seres humanos- sobre la firme creencia de que constituían bienes raíces ‘con capacidades’’[2]. En la medida en que las ‘capacidades del lugar’ se enfoquen menos en los mundos casi siempre cómplices de la estética y el capitalismo y más en el de la ética en sus dimensiones antropológica, urbana y ecológica, el paisajismo inglés y la obra de Brown en particular pueden servir, como lo han hecho, de fuente de inspiración en nuestra disciplina.

*La revista Arquine No.66 | Exceso de capacidad reflexiona sobre la capacidad de uso de los edificios, más allá del reciclaje o del reuso sustentable, y tiene que canalizar los nuevos potenciales de excedentes construidos, cuestionando el derroche de los últimos años. El exceso de capacidad es una patología contemporánea, es la fase final de un crecimiento sin límites cuya lógica está basada en el crecimiento mismo. Es un estado de paroxismo sostenido. En tiempos en que desde la economía y la ecología se insiste en la importancia de “reducir, reutilizar y reciclar”, el diseño y la arquitectura deben buscar la manera de insertarse en los modos de producción con proyectos que permitan y alienten el aprovechamiento máximo de lo que pueden ofrecer.

 

Otros textos de Juan Manuel Heredia

La cosa y la arquitectura
Philadelphia Saving Fund Society
Las Escuelas Griegas de 1933


[1] Roger Turner, Capability Brown and the eighteenth-century English Landscape (Nueva York: Rizzoli, 1985)

[2] Amartya Sen, “Capability and Well-Being”, en Martha Nussbaum ed. The Quality of Life, Oxford Scholarship Online, 2003 (http://existencia.org/files/alt-eco/quality.pdf).

 

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