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La marcha de la ciudad

La marcha de la ciudad

25 mayo, 2020
por Juan Palomar Verea

Las calles lucen casi vacías, y la ciudad parece haber acatado casi puntualmente las disposiciones sanitarias derivadas de la presente pandemia. Las circunstancias obligan a considerar la manera como la urbe transcurre día con día. Ha sido obligada la racionalización e incluso la pausa (en ciertos casos) de los servicios públicos habituales. Esto hace evidente la necesidad y complejidad de las tareas que cotidianamente se desempeñan para el adecuado funcionamiento citadino. Esto hace, además, que todos revaloremos las tareas que se cumplen en la urbe y, sobre todo, a quienes aseguran su diaria puesta en marcha y funcionamiento.

Lo anterior es solamente un aspecto de lo que implica la marcha de la ciudad, de su funcionalidad misma. Son las tareas que significan el correcto desempeño de todo tipo de redes: electricidad, comunicaciones, movilidad, agua potable, aguas servidas, seguridad, etcétera. La desaceleración radical de las actividades citadinas ha hecho más visible las con frecuencia complejas redes urbanas. Se trata de los servicios necesarios para que, en estos tiempos complicados, la vida fluya con razonable normalidad. La lectura así obtenida de la realidad urbana permitirá sin duda una mayor conciencia de la importancia de todos los factores que conllevan a una vida urbana satisfactoria.

Ante el futuro, cabe esperar que todos los habitantes de Guadalajara adquieran mayores cuidados y reconocimiento del vasto conjunto de factores que la ciudad necesita para desempeñarse correctamente, y hacer lo necesario para racionalizar al máximo la totalidad de los recursos existentes. El caso de la movilidad es paradigmático. La limitación de los movimientos cotidianos puede dejar la enseñanza de que es preciso establecer los hábitos de desplazamiento con mayor economía y racionalidad. Por supuesto que esto conlleva una mejoría radical en los actuales servicios de transportes prestados a la ciudadanía. Es de esperarse que esta difícil temporada deje enseñanzas entre toda la población, y un compromiso efectivo para optimizar, por parte de los prestadores de servicios de movilidad, un mejor y más eficiente desempeño.

Muchos son los renglones en los que es indispensable reflexionar y tomar conciencia. La vida de la ciudad es algo sumamente complejo y delicado que solamente con el compromiso de población y gobierno puede marchar satisfactoriamente.

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