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Columnas

La lucha de dos mundos

La lucha de dos mundos

6 marzo, 2016
por Alejandro Hernández Gálvez | Twitter: otrootroblog | Instagram: otrootroblog

El 20 de diciembre de 1912, una nota en el New York Times decía que ya eran cuatro: “Captain Stubbs Returns to the Ranks and Army’s Marching Order is Now Jones, Craft, Dock, Stubbs.” Captain Stubbs era Jessie Belle Hardy Stubbs, que había nacido en 1876, estudiado en la Universidad de Columbia y que, junto con sus otras tres compañeras, realizaba una caminata exigiendo el voto para las mujeres. Unos meses después, en agosto de 1913, otra nota da cuenta de que Stubbs participaba en el Consejo Nacional de Mujeres Votantes, buscando que su derecho al voto se incluyera en la constitución. El 18 de abril de 1921, en el mismo periódico un encabezado decía: Mrs Mackay Gone; Threatened Suicide. Mrs. Mackay era la misma Jessie Belle Hardy Stubbs, que se había casado con Benton MacKaye en 1915. La noticia del periódico decía:

Benton Mackaye, escritor y experto forestal del 146 Oeste de la Calle Doce, le pidió a la policía ayer a la una de la tarde que buscaran a su esposa, presidenta de la Sociedad de Paz de las Mujeres de Milwaukee, quien desapareció en la multitud de Grand Central Terminal poco después de medio día tras decir que planeaba terminar con su vida.

Al día siguiente la noticia fue que el cuerpo de Jessie se había encontrado en el East River. Deprimido, Benton MacKeye se retiró a la granja de Charles Whitaker, editor del Journal of the American Institute of Architects. En octubre de 1921, MacKeye publicó en el número 9 del Journal una propuesta con el título An Appalachian Trail: A Project in Regional Planning.

MacKaye nació el 6 de marzo de 1879 en Stamford, Connecticut. Su padre fue el actor y dramaturgo Steele MacKaye, “un hombre de naturaleza tan intrépida —escribió Lewis Mumford— que según la leyenda podía calmar a un león con sólo verlo a los ojos.” Estudió geología en Harvard, aunque Mumford dice que el bosque fue su verdadera escuela. Tras recibirse, combinó la enseñanza con el trabajo en el Servicio Forestal de los Estados Unidos. En 1919 preparó un documento para el Departamento de Trabajo titulado Empleo y recursos naturales, con el largo subtítulo: posibilidades de crear nuevas oportunidades de empleo mediante el asentamiento y el desarrollo de terrenos agrícolas y forestales y otros recursos. En su texto, MacKaye cita el Reporte Final de la Comisión de Relaciones Industriales –diez grandes tomos publicados en 1915— donde se mostraba que los obreros pasaban en promedio una quinta parte del años desempleados, lo que se debía a dos razones: la desigualdad en el reparto de los ingresos y la negativa de acceso a tierras y recursos naturales. Era esa segunda  causa contra la que iba la propuesta de MacKaye.

En su propuesta para la Ruta de los Apalaches, su preocupación va más allá de generar empleo para los obreros en tierras agrícolas o forestales. Le preocupa su tiempo libre y “el poder que representa.” Y ese poder, para MacKaye, implicaba la posibilidad de una “vida comunitaria al exterior.” Mumford dice que MacKaye habla con la voz “de una América más antigua.” La Ruta de los Apalaches recorre más de 3500 kilómetros entre Georgia y Maine, pasando por Tennessee, Nueva Jersey, Nueva York y Massachusetts, entre otros estados. En su mayor parte atraviesa bosques y tierra sin cultivar, aunque se acerca a pequeños pueblos y granjas.

En 1928 MacKaye publicó su libro The New Exploration: A Philosophy of Regional Planning. “La nueva exploración que describe —dice Keller Easterling— es un viaje para descubrir el paisaje de los sistemas sociotécnicos que se han instalado sobre la superficie terrestre en los siglos pasados. Esa jungla de hierro que era un paisaje construido que, a pesar de ser un compuesto hecho por el hombre con todos los espacios que habita, es tan extraño como el más exótico paisaje.”

En ese libro, MacKeye habla de tres necesidades humanas: tierra y recursos naturales, un flujo de mercancías y un ambiente armónico como fuente de su vida auténtica, y propone tres problemas que corresponden a esas necesidades: la conservación de los recursos naturales, el control del flujo de mercancías y el desarrollo del entorno. También habla de tres “entornos elementales” del hombre contemporáneo: el primordial y prístino (primeval), el suelo común donde vive (common living-ground) la humanidad; el rural, que son los “intereses locales comunes;” y lo urbano, el entorno de la manufactura y el intercambio, de la comunidad de intereses de grupo. En los tres casos, lo común y la comunidad están presentes; cambia la escala. Una diferencia más que apunta es la que se da, según él, entre el mundo indígena, que define como “una mezcla (realmente quiltwork) de culturas variadas y el mundo metropolitano, un marco de civilización estandarizada. En un par de mapas, al primero lo representa con zonas, al segundo con líneas de flujo. Para MacKaye la planeación consistía en contener y ordenar los flujos, para no perder, como erosionado, las particularidades del mundo indígena.

Benton MacKaye murió el 11 de diciembre de 1975.

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