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La geometría de las cosas

La geometría de las cosas

28 enero, 2021
por Juan Carlos Tello

 

 

No lea mis principios quien no sea matemático.*

Leonardo da Vinci, Tratado de pintura

Dibujas no porque sepas sino porque no sabes.

Peter cook

 

1. Sobre el peso ideológico y social que cargan los objetos por ser diseñados o producidos por alguien.

Al hablar sobre algún tema en su Tratado de pintura, Leonardo da Vinci comienza describiéndolos de tal manera que se podría, con tan solo eso, reproducirlo, casi cual guión cinematográfico. De cómo representar una batalla:

“Harás primero humo de artillería, confundiéndose en el aire con el polvo levantado por el ajetreo de caballos y combatientes; está confusión así representarás: el polvo, cosa terrestre y pesada, aunque por culpa de su liviandad fácilmente se levanta y mezcla con el aire, tiende, no obstante, a caer por sí mismo; son sus más sutiles partículas las que mayor altura alcanzan, de suerte que menos perceptibles allí serán y casi parecerán del color del aire.”

Y continuaría acaso así: no se dibujen los objetos sin pleno conocimiento de los mismos y para ello hay que estar atentos. Más adelante: cuando uno observa a la cercanía una llanta podrá observarse no solo la dimensión de ésta sino también el número de rayos que tiene para sostenerse y dar estructura a la misma llanta; verás la tuerca que se sujeta sobre el eje de la estructura principal, de donde se soporta posteriormente y, si es el caso, observarás con detenimiento el cuerpo que estas llantas soportan y como éste tendrá algún perfil metálico o de cualquier otro material que da estructura y cómo, al estar sujeta por tornillos o soldadura, podremos ver el rastro del trabajo de aquellas personas que lo fabrican.

Si uno se detiene inventando estas descripciones, lograría hacer lo mismo que Leonardo, y a su vez construir un dibujo que muestre el objeto como tal, sin prejuicios, quitándole aquella carga ideológica y social que les hemos otorgado.

2. Durante varios años me ha llamado la atención cómo al ser dibujada prácticamente cualquier cosa se presenta sin esa carga ideológica y social. Al dibujarlos atentamente, poniendo atención a la construcción de su geometría, logramos cierta desmoralización de los objetos, develándolos y dándoles valor.

“¡Oh Belarmino! Cuando un pueblo ama lo bello, cuando honra el genio en sus artistas, circula en él un espíritu igual al aire de la vida, la timidez se desvanece, la vanidad se disipa y todos los corazones son devotos y grandes, y el entusiasmo engendra héroes”.

3. Durante poco más de diez años me he dedicado al dibujo de la vida cotidiana. Comencé donde vivo, el CUPA de Pani, y luego Mies, Barragán, Lina Bo Bardi, etc. Plantas, secciones, mobiliario, objetos. He notado que a veces ni en los catálogos de los fabricantes los objetos están bien dibujados. He convertido en una batalla el mostrar las cosas como son. ¿Qué pasa con las cosas que no caben dentro del mundo conocido del diseño? Alguien me dijo: déjate de cosas y dibuja la batería de Vasconia.

4. En la escuela he propuesto una serie de ejercicios para catalogar objetos y construcciones, muchas veces aparentemente anónimos, registrados mediante fotografías —que también puede ser una forma de dibujo, pero eso es otra historia. El objetivo es recopilar información para dibujar, para ver sin prejuicios cosas y objetos a los que de otra manera quizá no se prestaría atención, objetos que desaparecen en las calles tan rápido como aparecen y de los que algo podemos aprender, más allá de Alberti o Le Corbusier.

5. Algunos de esos objetos cotidianos de diseño quizá ni siquiera fueron dibujados para producirse. Al dibujarlos a veces surge, con sorpresa, una geometría oculta de las cosas.

Los ojos sirven para mirar, el mirar sirve para ver, el ver nos ayuda a entender, el entender es útil para saber y el saber es útil para uno.**

 


* Paráfrasis de la cartela que campeaba en la puerta de la Academia platónica: Aquí no entre quién no sepa geometría.

** Según el programa de Leonardo en una explicación del tío Francesco. “La utilidad del no hacer nada.”

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