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La condena perpetua de El Helicoide

La condena perpetua de El Helicoide

18 junio, 2015
por José Luis Ávila | Twitter: joseluisavila21

helicoide caracas ng 01Helicoide Caracas / foto Nelson Garrido / Cortesía PROYECTO HELICOIDE

Patrimonio moderno de la ciudad de Caracas, El Helicoide fue uno de los proyectos más ambiciosos y fascinantes que se concibieron en América Latina. Pretendía ser el primer gran centro comercial automovilístico de Las Américas. Algo nunca visto. “La construcción fue concebida como una escultura urbana, una pièce de résistance arquitectónica, suavemente adaptada al ritmo de los cerros adyacentes, formando en sí misma otro relieve dentro de la topografía urbana…”, expresó Dick Bornhorst, el único arquitecto vivo del plan, en su libro El Helicoide.

PH-FM-4Foto maqueta / Folleto “El Helicoide: Centro Comercial y Exposición de Industrias” c. 1958  / Cortesía PROYECTO HELICOIDE

El edificio tendría rampas ascendentes y descentes en forma de espiral, de casi 4 kilómetros de largo, para que los consumidores pudiesen llegar con sus vehículos hasta la puerta de su boutique de preferencia. Habría mil puestos de estacionamiento, dos por cada comercio del complejo. Salvador Dalí se encargaría de la decoración y Roberto Burle-Marx del paisajismo. Como si fuera poco, la maqueta fue la gran protagonista de la muestra Roads del Museo de Arte Moderno de Nueva York en 1961.

La idea surgió 6 años antes, en 1955, cuando el dueño de la Roca Tarpeya, una colina en el lado sur poniente de la ciudad; contrató a la firma de Jorge Romero Gutiérrez para la construcción de una serie de edificios residenciales, pero el astuto arquitecto lo convenció de alzar en su lugar un fastuoso centro comercial. Éste aceptó, y junto a Pedro Neuberger y Dick Bornhorst, inició el diseño del edificio, que incluiría un hotel de 5 estrellas, un helipuerto para transportar pasajeros desde y hasta el aeropuerto, un domo diseñado por Richard Buckminster Fuller, una sala de exposiciones automovilísticas, una sala de cine; restaurantes, discotecas, gimnasio, piscina; y la exposición de los avances y productos de las principales industrias nacionales.

Movimiento tierra 6Movimiento tierra / Foto Studio Jacky / Cortesía PROYECTO HELICOIDE – Archivo Bornhorst

PH-FA-4El Helicoide en construcción / Foto Studio Jacky / Cortesía PROYECTO HELICOIDE – Archivo Bornhorst

Las obras se iniciaron en 1958, tras la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Uno de los rasgos que más distingue a El Helicoide fue precisamente la forma en la que se construyó. ¿Podrían imaginar la ambición de quienes decidieron esculpir una montaña para levantar este edificio? La Roca Tarpeya fue literalmente rebanada para hacer realidad el sueño de este grupo de arquitectos e ingenieros. Se convirtió así en la única edificación espiral en el mundo que no es hueca en el centro. ¿Por qué no construirlo entonces en otra parte? Al parecer la ambición histórica del hombre por domesticar a la naturaleza cobró aún más fuerza con la modernidad.

Fue en este contexto que arquitectos como Gio Ponti ¾quien diseñó la Villa Planchart en una de sus colinas¾ llegó a afirmar en la revista Domus: “¡Caracas tiene hoy una ocasión excepcional! ¡Espero que no se pierda! Todos nosotros nos conjuramos a realizar ese sueño, a hacerlo realidad. Caracas tal cual es hoy, puede convertirse no sólo en una estupenda ciudad moderna, sino en la más bella ciudad moderna del mundo”.

IMG_7109Fotos del interior de El Helicoide (escaleras) / Vladimir Marcano / Cortesía PROYECTO HELICOIDE

La fantasía de Ponti no tuvo lugar. En el caso de El Helicoide, problemas financieros y legales paralizaron la obra a comienzos de los años 60. Inclusive, Rockefeller trató de hacerse con el proyecto pero no pudo. Desde entonces, el edificio estaría preso de sí mismo y se convertiría en un retrato del fracaso de la modernidad. “A nivel emblemático tiene un elemento que tienen muy pocas ruinas modernas. Está rodeado por barrios lo cual muestra una imagen distópica, que muestra el revés de la obra y el nivel de pobreza que la modernidad fue capaz de generar”, indica Celeste Olalquiaga, historiadora cultural ¾ autora del clásico Megalópolis ¾ y líder del Proyecto Helicoide, iniciativa que busca rescatar este patrimonio del olvido a través de una aproximación arquitectónica y cultural.

IMG_7211Fotos del interior de El Helicoide (interior domo) / Vladimir Marcano / Cortesía PROYECTO HELICOIDE

La mayoría de los caraqueños lo asumen como parte del paisaje pero no existe vinculación alguna con él, salvo por el infeliz uso que le ha dado el Estado venezolano desde 1985: sede de la policía política del gobierno, antes llamada Disip, ahora Sebin. Quizás por esto Olaquiaga cita a Julia Kristeva para apodarlo el “sol negro”. “Es un edificio muy melancólico y una de las cosas que hemos querido hacer con este proyecto es sacarlo de la oscuridad del olvido”, agrega.

Condenado por su historia, llena de fracasos y utopías ¾ cada gobierno intentó darle un nuevo uso al edificio ¾ hoy vuelve a ser un símbolo de la ciudad y el país que lo erigió. En sus entrañas, presos políticos conocen la peor cara del regimen que gobierna a Venezuela desde 1998. Es una alegoría de la tan ansiada libertad.

To be continued…

IMG_7149Fotos del interior de El Helicoide (lateral domo) / Vladimir Marcano / Cortesía PROYECTO HELICOIDE

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