23 marzo, 2026
por Arquine
La Ciudad de México fue anunciada como sede del Foro Urbano Mundial 2028 (World Urban Forum, por sus siglas en inglés), uno de los principales espacios de discusión internacional sobre el futuro de las ciudades. La designación, realizada por ONU-Hábitat, reconoce la capacidad organizativa de la capital, pero también la coloca frente a una exigencia mayor: demostrar que las agendas urbanas globales pueden materializarse en contextos complejos como el latinoamericano.
El anuncio ocurre en un momento clave para la agenda urbana internacional, marcado por la persistencia de problemáticas estructurales como la crisis de vivienda, la desigualdad territorial, la movilidad y el cambio climático. En este contexto, el Foro Urbano Mundial de 2028 se plantea como un punto de inflexión para “pasar de las ideas a la acción”, una aspiración que, sin embargo, ha sido recurrente en ediciones anteriores sin traducirse siempre en resultados tangibles.
La edición de 14 del Foro Urbano Mundial, coincidirá además con una década de la adopción de la Nueva Agenda Urbana, lo que abre la posibilidad —y la necesidad— de evaluar críticamente sus alcances reales. El regreso del foro a América Latina pone en el centro a una región que, si bien concentra algunos de los desafíos urbanos más urgentes, también ha sido un terreno fértil para la experimentación de políticas públicas, muchas veces impulsadas desde contextos de escasez y desigualdad.
Durante el anuncio, autoridades federales y locales destacaron el carácter simbólico de la elección. La secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Edna Vega Rangel, subrayó que la Ciudad de México condensa los principales retos urbanos contemporáneos —expansión, desigualdad, acceso a la vivienda y sostenibilidad ambiental—, posicionándola como un caso representativo para el debate global.
Por su parte, el canciller Juan Ramón de la Fuente recordó que cerca de un tercio de la población mundial carece de acceso a vivienda adecuada, lo que evidencia la dimensión estructural de la crisis urbana actual. En este sentido, el Foro no sólo funcionará como vitrina internacional, sino como espacio de presión para repensar las políticas públicas en curso.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, planteó el encuentro como una plataforma para proyectar las políticas urbanas de la ciudad —desde vivienda social y regulación del mercado de renta hasta estrategias de espacio público, movilidad y sistemas de cuidado—, al tiempo que enfatizó el papel de los movimientos sociales en la construcción histórica de la ciudad.
Más allá de la visibilidad internacional, el principal desafío será evitar que el foro se limite a una puesta en escena del discurso urbano global. La oportunidad radica en que este proceso —que inicia ahora y culminará en 2028— active transformaciones concretas, genere nuevas alianzas y permita evaluar críticamente las políticas existentes.
En este camino, MEXTRÓPOLI —Festival de Arquitectura y Ciudad— se ha sumado al respaldo de la candidatura, consolidándose como una plataforma de reflexión y debate rumbo al Foro Urbano Mundial 2028 (WUF14) bajo el tema Movimientos, su edición 2026, que se llevará a cabo del 17 al 20 de septiembre, será uno de los espacios clave para anticipar y problematizar las dinámicas sociales, urbanas y territoriales que marcarán la agenda en los próximos años.