Entre la brisa y la calma: un comentario sobre ‘El pesar del viento’
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18 marzo, 2026
por Oscar Aceves Álvarez
Fig. 01. Catedral de Santa Maria del Fiore en Florencia, Toscana, Italia. Fuente: Francesco Schiraldi (2022).
La arquitectura es un cuento, o dicho de otra manera: “Contar una historia es parte del propósito de la arquitectura” (Forty, 2018).
El cuento moderno comienza en la Florencia del siglo xv, una ciudad en apuros. La catedral se encontraba inconclusa, con su enorme tambor a cielo abierto que nadie sabía cómo cubrir. Los fiorentini eran las víctimas de esta historia, atrapados bajo una promesa sin resolver. El villano no era una persona, sino más bien una noción conceptual: la imposibilidad de prever con claridad cómo sería el proyecto y la ausencia de un modelo que permitiera anticipar el resultado antes de construirlo.
Entonces apareció en escena el héroe: Filippo Brunelleschi, el arquitecto. Si bien su adversario en el concurso para la construcción de la cúpula fue Lorenzo Ghiberti, Brunelleschi se enfocó más bien en enfrentar al villano, ‘el statu quo de la construcción del medioevo’, introduciendo una distinción decisiva: el proyectar ya no sería simplemente continuar una tradición constructiva, sino anticipar un resultado antes de que existiera. Para lograr esto no actuó solo, contaba con un poderoso ayudante: la propia cúpula, de doble cáscara conformada cada una por ocho paneles curvos unidos fuertemente en la punta por costillas verticales (Kostof, 1995) . El ‘Duomo di Santa Maria del Fiore’ se convirtió en su aliado, en un campo de pruebas para nuevas técnicas, en el lugar donde el proyecto podía verificarse y hacerse real. Juntos, arquitecto y edificio vencieron al villano. La cúpula se alzó, la ciudad fue salvada y Florencia se convirtió en la cuna del Renacimiento.
¡Cuando las personas sufren, los arquitectos, con ayuda de los edificios, vienen al rescate!
No es casual que esta historia funcione tan bien. Como ha señalado el lingüista y filósofo George Lakoff a partir de la teoría del encuadre, los relatos que organizan nuestra comprensión del mundo suelen estructurarse a partir de figuras narrativas simples: víctimas, villanos, héroes y ayudantes (2008). Al asignar estos roles, el discurso no solo describe una situación, sino que ‘enmarca’ cómo debe ser entendida y qué tipo de acción resulta legítima en esta. El relato de Brunelleschi fijó así un marco poderoso para pensar la arquitectura: frente a un problema, un arquitecto, con ayuda de un edificio, salva a las personas.
Este cuento demostró ser notablemente resiliente. A través de estilos y períodos, su estructura se mantuvo intacta durante siglos. Los arquitectos continuaron desempeñando el papel de héroes, enfrentando contextos hostiles en nombre de personas vulnerables. Los edificios, ya fueran barrocos, neoclásicos o modernos, actuaron como ayudantes fieles. Incluso cuando los villanos cambiaban de nombre, la trama seguía siendo la misma.
Pero a mediados del siglo xx comenzaron a aparecer claramente relatos donde no necesariamente participaban los personajes habituales del cuento arquitectónico moderno. Por ejemplo, en la escena inglesa de la década de 1960, Cedric Price se presentó a sí mismo como un ‘no-arquitecto’. Frente a víctimas conocidas y villanos habituales, propuso algo desconcertante: el proyecto arquitectónico ya no consistía necesariamente en una resolución formal de un objeto, sino en la definición de un sistema de control que dirige su propia transformación (Hernández, 2015). Proyectos como el ‘Fun Palace’ o el ‘Generator’ son ejemplo de un cambio de personajes: el edificio, en su resolución formal, dejaba de ser el gran ayudante del héroe arquitecto.

Fig. 02. Fun Palace promotional brochure. Cedric Price and Joan Littlewood. Fuente: Canadian Centre for Architecture (1964).
Hoy, en las primeras décadas del siglo xxi, a pesar de que las víctimas siguen estando entre nosotros: comunidades que enfrentan desigualdad, desplazamiento y precariedad ambiental, los villanos se han multiplicado y vuelto menos visibles: el cambio climático, el desarrollo extractivo, la inercia normativa y los límites ecológicos ya no se parecen a monstruos que puedan ser derrotados con un único gesto heroico formal o espacial. Y , como si esto no fuera suficiente, cuando el arquitecto entra a escena descubre que su ayudante de confianza —el edificio— ya no siempre está disponible. Es más, en muchas situaciones construir no es una solución, sino parte del problema.
¿Qué el edificio ya no sea el ayudante habitual del arquitecto, e incluso en algunos casos sea el villano, invalida el cuento arquitectónico? Si bien la estructura del cuento aún se mantiene, es evidente reconocer la aparición de nuevos personajes que, a pesar de no presentar al edificio dentro de la narrativa, intentan mantener la narrativa dentro del carril disciplinar contemporáneo.
En una de ellas, por ejemplo, la arquitectura se presenta como un dispositivo que hace visible aquello que normalmente permanece oculto. En el proyecto COSMO de 2015, desarrollado por Andrés Jaque y la Office for Political Innovation para el programa Young Architects del MoMA PS1, el arquitecto y su equipo —los héroes— no enfrentan un villano fácilmente identificable: procesos ecológicos opacos y formas cotidianas de desatención urbana actúan impunemente día a día sin que nadie se les enfrente. La víctima aquí tampoco es un sujeto específico, sino el propio ciclo del agua, reducido habitualmente a una cuestión técnica y excluido del debate público. En lugar de proyectar edificio convencional, los héroes convocan a un ayudante es un artefacto híbrido: una máquina de purificación de agua que funciona simultáneamente como jardín, escenario festivo y sistema de visualización en tiempo real de procesos químicos y ambientales. A través de tubos transparentes, plantas, filtros y sistemas lumínicos que reaccionan a la calidad del agua, COSMO transforma datos técnicos en experiencia sensible, y convierte una infraestructura menor en un relato público sobre ecología, política y convivencia (Office For Political Innovation, 2015). Más que resolver un problema -vender completamente al villano-, el proyecto construye un marco desde el cual pensar colectivamente la relación entre cuerpos, recursos y sistemas urbanos, desplazando el rol del arquitecto desde el diseñador de formas hacia el productor de situaciones, narrativas y controversias compartidas.

Fig. 03. COSMO. Andrés Jaque / Office for Political Innovation. Fuente: Miguel de Guzmán (2015).

Fig. 04. COSMO. Andrés Jaque / Office for Political Innovation. Fuente: Miguel de Guzmán (2015).
En otro relato el arquitecto actúa construyendo marcos teóricos y visuales para comprender territorios normalmente invisibilizados. En las investigaciones académicas ‘Paisajes de Cementación y Biografías no Autorizadas’ realizadas entre 2023 y 2024 , Carlos Segura, Luis Sánchez y su equipo -los héroes- estudian los entornos espaciales asociados a la industria del cemento en Costa Rica -los villanos-. El análisis se centra especialmente en una hoja -la víctima- cubierta de partículas de cemento, entendida como un “modelo miniatura” donde se manifiesta la disputa entre lo vivo y lo no vivo por la superficie del planeta (Segura, Sánchez, 2024). En lugar de interpretar las plantas únicamente como ‘víctimas’ pasivas de un ecocidio, la investigación propone estudiarlas como ‘testigos’ materiales que archivan y narran procesos ecológicos complejos, El ayudante aquí no es un edificio, sino un ‘sistema de representación visual y forense’ que permite leer estos territorios como paisajes cargados de historia, conflicto y agencia.

Fig. 05. Paisajes de Cementación y Biografías no Autorizadas. Carlos Segura, Luis Sánchez. Fuente: https://carlossegura.com/ (2024).

Fig. 06. Paisajes de Cementación y Biografías no Autorizadas. Carlos Segura, Luis Sánchez. Fuente: https://carlossegura.com/ (2024).

Fig. 07. Paisajes de Cementación y Biografías no Autorizadas. Carlos Segura, Luis Sánchez. Fuente: https://carlossegura.com/ (2024).
En otro caso más reciente, el arquitecto aparece acompañado de cuadernos y preguntas. En exposición de 2026 ‘Casa Cuartel’, José Luis Abázolo y Sebastián Tapia, con la curatoría de Fernando Portal y diseño de René Bon, investigan sobre una casa que funcionó simultáneamente como vivienda familiar y cuartel operativo de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) en el sector de Lo Curro, Santiago de Chile, durante el periodo de la Dictadura Militar. Las víctimas, quienes habitaron y quienes fueron torturados en el inmueble, no son salvadas por el diseño de una nueva estructura, sino por hacer visibles a través de modelos a escala, planos y esquemas las prácticas espaciales en las que se vieron involucrados en el pasado. El ayudante aquí es la ‘etnografía’, entendida como método de investigación cualitativa que busca describir, interpretar y comprender costumbres, prácticas y comportamientos de un grupo de personas dentro de un espacio o territorio, resumida en este caso en un ‘montaje’ o ‘exposición’ de la investigación realizada.

Fig. 08. Exposición Casa Cuartel. José Luis Abázolo y Sebastián Tapia, con la curatoría de Fernando Portal. Fuente: Matías Pinto Carrasco (2026).

Fig. 09. Exposición Casa Cuartel. José Luis Abázolo y Sebastián Tapia, con la curatoría de Fernando Portal. Fuente: Matías Pinto Carrasco (2026).

Fig. 05. Exposición Casa Cuartel. José Luis Abázolo y Sebastián Tapia, con la curatoría de Fernando Portal. Fuente: Matías Pinto Carrasco (2026).
Pero que no se malinterprete, aún en muchos casos el ‘edificio’ siguen siendo el ayudante por antonomasia del arquitecto contemporáneo. En su lugar, lo que queremos revelar es que, en su papel de ayudante, este ‘edificio’ ha dejado de ser el centro exclusivo de la acción arquitectónica. Como señala Mark Wigley, los arquitectos no solo diseñan edificios: diseñan discursos a partir de ellos (2006), razón por la cual cada obra —y ahora también cada investigación, publicación, exhibición— está acompañada de un relato que explica por qué importa, a quién salva y qué problema resuelve.
Para quien no lo haya advertido aún, el cambio de elenco que hemos ejemplificado en los casos mencionados previamente se ha generado, principalmente, porque las audiencias del discurso también han cambiado. Mientras que el relato arquitectónico moderno suele ser endogámico, es decir, enfocado en contarse entre arquitectos, nuevas historias están dirigidas, además, a otros agentes de la sociedad. Esto supone, al menos, que cada vez más el rol de validar las prácticas arquitectónicas contemporáneas -aplaudir satisfecho al concluir el relato de los cuentos- no recae únicamente en la disciplina, sino en sectores más amplios de sociedad. Como precisa Lakoff (2008), incluso dentro de los marcos disciplinares en los cuales se genera discurso arquitectónico, también comparecen valores morales, sociales y de uso corriente.
Mas que el fin del cuento moderno arquitectónico, a lo que asistimos hoy es a una pugna sobre su reescritura. Los roles tradicionales —héroe, víctima, villano y ayudante— no han desaparecido, pero sí se han desplazado, multiplicado y vuelto más ambiguos. El arquitecto ya no interviene únicamente mediante el diseño de edificios, sino también a través de investigaciones, dispositivos de representación, marcos conceptuales y narrativas que hacen visibles conflictos, responsabilidades y formas de agencia antes invisibles. De hecho, en muchos casos el objetivo del relato no es vencer al villano, sino hacerlo evidente frente a las audiencias.
En un contexto donde construir puede ser parte del problema y donde los desafíos exceden cualquier gesto heroico aislado del arquitecto, la arquitectura se define cada vez más por su capacidad de producir sentido, de organizar relatos y de disputar los marcos desde los cuales se comprenden los problemas contemporáneos. Así, la pregunta ya no es solo qué se construye, sino desde qué historia se habla y para quién se cuenta, porque en arquitectura —como en todo cuento— quien define el ‘marco’ -estructura mental gracias a la cual entendemos el mundo e interactuamos con él (Lakoff, 2008)- domina la conversación. Y, quizás, lo único indispensable en arquitectura sea eso: contar cuentos sobre futuros posibles.
Bibliografía
Forty, A. (2018). “Descripción de arquitectura, ¿realidad o ficción?”. En: Diaz, F. (Ed.) ARQ DOCS Adrian Forty. Ediciones ARQ.
Hernández, J. (2015). “Del Fun Palace al Generator: Cedric Price y la concepción del primer edificio inteligente”. ARQ 90, 48-57.
Lakoff, G. (2008). Puntos de reflexión. Manual del progresista. Ediciones Península.
Office for Political Innovation. (2015) COSMO MoMA PS1. Recuperado el 12 de febrero de 2026, de https://officeforpoliticalinnovation.com/work/cosmo-moma-ps1/
Segura, C., & Sánchez, L. (2024). Investigación desde abajo: Violencia lenta y disputa por la superficie de una hoja. En Ecotopías / Ecotopies. International Conference of Architecture and Transdisciplinarity. POLI-RED (Revistas Digitales Politécnicas), Universidad Politécnica de Madrid.
Spiro, K. (1995). A History of Architecture. Settings and rituals. Oxford University Press.
Wigley, M. (2006). “Typographic intelligence”. En B. van Berkel & C. Bos (Eds.), UNStudio: Design models (121–123). Thames & Hudson.
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