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Ideas espaciales para argumentar

Ideas espaciales para argumentar

26 marzo, 2024
por Aura Cruz Aburto | twitter: @auracruzaburto | instagram: @aura_cruz_aburto | web: academia.edu

Me gusta pensar que la arquitectura, si se presume no sólo como actividad instrumental, sino como forma de pensamiento, produce ideas de diversa naturaleza. Claramente, las más obvias son las que terminan por expresarse en edificaciones. Sin embargo, hay muchas más maneras en que este tipo de pensamiento puede discurrir. Las “visibilidades”, de las que Gilles Deleuze habla en su curso sobre Michel Foucault, pueden ser construidas con relatos (como la literatura lo hace), y también con diagramas, entre otras posibilidades. Por eso, el día que conocí el trabajo de Infraestudio —firma de arte y arquitectura ubicada en La Habana— descubrí que, a veces, son las descripciones verbales, y no solamente las visuales, las que escapan a las prohibiciones.

En este sentido, me resulta inevitable recordar el haber escuchado, durante mis estudios, discursos que defendían que la arquitectura sólo estaba en la obra construida, que no podía hacerse con palabras. Escuché tantos dogmas durante mi formación, que ello me empujó a afilar mi disposición por la crítica como reacción a esos mundos tan pequeños. Quizá por eso, para huir de nuestras ideas seguras e inamovibles, convenga abrir la escucha a esta forma de pensamiento que aquí nos convoca y también abrir la mirada a quienes se adentran por primera vez en este quehacer: lxs estudiantes.

De manifiestos espaciales

En el último artículo que introduje –escrito por la estudiante de arquitectura del Tec de Monterrey, Paola Arredondo– se hablaba de las diversas maneras en que las escuelas de arquitectura experimentan y muestran lo que entienden por arquitectura, por medio del diseño de pabellones expuestos, como sucedió en el marco del Festival Mextrópoli.

Esta vez, Nurit Cojuc y Yael Frymerman, estudiantes de arquitectura de la Universidad Iberoamericana, exponen un proyecto-manifiesto para una escuela de arquitectura, cuyo argumento está expuesto tanto de manera verbal como en la propia propuesta espacial. Se abre así una discusión sobre cómo debería configurarse la experiencia educativa de la disciplina y, sin duda —si somos tan agudos con Nurit y Yael lo han sido—, será imposible evadir el necesario debate espacial pues la arquitectura es, de nuevo siguiendo a Foucault, un aparato que modela nuestro comportamiento y nuestra propia ontología.

 

Nexus: la escuela de arquitectura ideal
Por Nurit Cojuc y Yael Frymerman

Romper el paradigma arquitectónico dominante para crear una nueva filosofía educativa a partir de la interdisciplinariedad, la curiosidad, y la colaboración.

Manifiesto
Nexus, del latín “enlace” o “conexión”, se refiere al centro o punto más importante de un lugar, donde convergen y conectan una serie de grupos e ideas. La escuela proyectada en este manifiesto propone el diseño de espacios educativos innovadores que eliminan las barreras físicas y psicológicas de la educación convencional, con la intención de valorar el proceso de aprendizaje, y crear vínculos simbólicos entre el cuerpo estudiantil y las diversas disciplinas arquitectónicas. A su vez, el proyecto funciona como una herramienta integral que satisface los intereses y necesidades del colectivo académico y los habitantes de la colonia, permitiendo así el desarrollo de un ambiente armónico en el sitio, por medio de la apertura y la permeabilidad. Todo esto con la finalidad de alcanzar la visión de una experiencia arquitectónica ideal.

Como alumnas que cursan la carrera de arquitectura, solemos estar sometidas a altos niveles de estrés y presión como resultado de una excesiva carga de trabajo, por lo que es esencial adoptar medidas para evitar que esto se convierta en un obstáculo para el aprendizaje y crecimiento de los alumnos. Por ende, nos dimos a la tarea de cuestionarnos la funcionalidad del sistema educativo que opera hoy en día en las universidades, detectando qué metodologías son adecuadas y cuáles son obsoletas para el desarrollo educativo. Como resultado de este ejercicio, identificamos tres fallas principales dentro de las escuelas de arquitectura: la falta de relación entre los cursos impartidos; la escasez de espacios diversos y especializados que respondan a las necesidades de cada materia; y la ausencia de un ambiente colaborativo donde se fomente el intercambio de ideas y la diversidad de pensamientos. Es por esto que, el diseño de Nexus responde a estas problemáticas por medio de la interdisciplinariedad, la curiosidad y la colaboración.

El concepto de interdisciplinariedad busca la integración de las diferentes materias impartidas en la carrera, al mismo tiempo que vincula el aprendizaje teórico con la práctica, ya que generalmente lo visto en clase no se aterriza en la realidad laboral. Esto se logra evitando el uso excesivo de muros, al dividir el programa en tres categorías: espacios teóricos (aulas de clase), prácticos (laboratorios experimentales) y de trabajo autónomo, mismos que se disponen de manera intercalada y se diferencian por medio de desniveles, dictados por las necesidades acústicas de cada uno de estos. Asimismo, los espacios se integran entre sí por medio de rampas, asegurando una circulación fluida y accesible. Con la proyección de un espacio educativo con una cantidad limitada de muros, se consigue crear un espacio amplio sin barreras que despierta la curiosidad entre los integrantes de la misma.

El concepto de curiosidad pretende introducir una gama diversa de espacios educativos, con una identidad acorde a su uso, ya sea centrado en una asignatura, o con la posibilidad de adaptarse a múltiples funciones. Para esto, es esencial variar las atmósferas generadas en las diferentes áreas del programa, aprovechando el aprendizaje perceptual mediante ambientes y espacios novedosos que transmitan distintas sensaciones. Con esta estrategia, se demuestra que el conocimiento no necesariamente se genera dentro de un aula delimitada por cuatro paredes. Al fomentar la apertura y la libertad de los espacios, se consigue la transparencia entre los mismos, lo que permite observar lo que sucede dentro del resto de las aulas y aprender del trabajo de otros miembros de la comunidad estudiantil. Todo esto promueve la permeabilidad e interconectividad entre espacios, y genera un ambiente de colaboración entre los usuarios del proyecto.

El concepto de colaboración procura formar un entorno donde se fomente el intercambio de ideas y la diversidad de pensamientos entre sus actores. Mediante la cooperación y el intercambio de ideas, los estudiantes pueden enriquecer su alcance y visión arquitectónica, a la par de reducir el estrés y la sensación de rivalidad. Esto implica crear un entorno que se adapte a las necesidades de los diversos usuarios, donde se promueva la formación de vínculos y redes de apoyo, por medio de un diseño que responda a un sistema educativo horizontal. La ausencia de jerarquías, la continuidad visual de los espacios y la accesibilidad entre los mismos, son las metodologías empleadas que le otorgan un carácter democrático al proyecto. Todo esto con el objetivo de crear un ambiente sano, de superación y motivación.

Al aplicar los conceptos de interdisciplinariedad, curiosidad y colaboración, Nexus resuelve los desafíos a los que se enfrenta el futuro de la educación, logrando un replanteamiento del sistema educativo desde una perspectiva arquitectónica que, a largo plazo, causará un impacto inherente a la forma en la que se imparten los estudios de esta disciplina.

Proceso
El proyecto consiste en una escuela de arquitectura ubicada en Dr. Enrique González Martínez 124, en la colonia Santa María la Ribera (Ciudad de México). La escuela visualizada actúa como un incentivo necesario para la creación de un ambiente armónico en el sitio, integrando el tejido comunitario a éste. La intención es que el proyecto funcione como herramienta innovadora que satisfaga los intereses y las necesidades de la comunidad estudiantil y de los habitantes de la colonia, permitiendo así, su desarrollo y fortalecimiento.

El diseño de la escuela surge a partir de una nueva traza urbana en la manzana del predio, basada en una retícula que extiende los límites de la lotificación colindante preexistente. Por ende, el proyecto sólo se puede llevar a cabo en el terreno designado y es irrepetible en otro lugar; esto le otorga una identidad propia y un valor simbólico basado en su localización. 

Nexus busca crear una extensión de la alameda de Santa María la Ribera con la proyección de un eje diagonal de carácter público que atraviesa la manzana, conectando la vialidad principal, el Eje 1 Norte, con la Alameda mediante espacios verdes extensos. Estos parques de transición funcionarán como una invitación hacia el exterior para convivir con el interior del proyecto, vinculando el ambiente recreativo y comunitario con el estudiantil. 

La planta baja de la escuela es completamente pública, libre y abierta, con el objetivo de invitar a la comunidad a formar parte de esta y fomentar la interacción simultánea de los usuarios con el proyecto y el entorno. Los ejes de circulación provienen de la retícula y crean distintos caminos fluidos que interrelacionan a todo el proyecto.

Asimismo, se introduce una nueva traza basada en círculos concéntricos que parten del centro de la retícula. Las curvas obtenidas dan lugar a una estructura mixta compuesta de marcos rígidos de acero y muros de carga de concreto pigmentado morado, mismos que alojarán exposiciones arquitectónicas en su interior y crearán recorridos escultóricos que invitarán al usuario a recorrer las distintas áreas del proyecto. La materialidad de los muros se eligió tras un análisis de la teoría del color, misma que indica que el morado alude a la concentración y simboliza sabiduría, conceptos fuertemente ligados a la educación.

Dentro de la escuela se busca crear un juego de espacios al aire libre para priorizar el contacto con la naturaleza y la apertura de áreas de relajación. De igual manera, el proyecto implementará algunas estrategias bioclimáticas, como los techos verdes, la captación de agua pluvial, la iluminación y la ventilación natural, con la finalidad de aprovechar los recursos medioambientales.

El diseño propuesto para la escuela de arquitectura logra equilibrar la relación antagónica entre ciertos conceptos: las necesidades de la comunidad y de los estudiantes; lo público y lo privado enfocado al programa; la traza ortogonal y curva en la cuestión proyectual; y el interior y el exterior en el concepto de atmósferas. El resultado de este balance, obtenido con la aplicación e interrelación de los conceptos, permite alcanzar la visión planteada en un inicio como fundamento del proyecto arquitectónico.

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