Columnas

Horizontes de Sentido

Horizontes de Sentido

3 febrero, 2026
por Juan José Kochen | Twitter: kochenjj

“Un paisaje es un lugar donde el aire no choca con los muros, donde los ojos pueden liberar sus dioptrías hasta el horizonte. Un paisaje es donde nosotros, los de la especie humana, estamos en minoría respecto a los pájaros, los árboles y los peces”. Mientras Enri De Luca cuenta este pasaje sobre “volver a Nápoles” en Napátrida y sus memorias tectónicas en la ciudad italiana, Marisol Argüelles nos sitúa al sur de la Ciudad de México en “un oasis -casi un edén- hecho de jardines, agua y arquitectura, que habita la densidad de la mancha urbana”.

“Horizontes de Sentido”, curada por Argüelles, a través de Saenger Galería, muestra la obra del artista mexicano Yoab Vera (Coyoacán, 1985) entre una mayoría de pavorreales, cactáceas y xoloitzcuintles que habitan en La Noria, Xochimilco. Inspirado por las “Puestas de Sol”, pintadas por Diego Rivera en 1956 y que forman parte de la colección del Museo Dolores Olmedo, Vera muestra el paso del tiempo y el tránsito de la luz sin anclas ni cartografías específicas.

El artista disecciona una base geométrica que se disuelve como punto de fuga al establecer la direccionalidad de la pintura con relación a lo que no puede ser visto y ha de ser proyectado; el horizonte marino y el horizonte terrestre. Vera nos coloca ante una sencilla paradoja: nos sentimos atrapados por un lugar cuya función está vinculada al hecho de querer viajar y estar para ver más allá.

La obra reunida se apropia de los espacios del museo entre jardines, corredores, salas y recovecos en donde se muestra lo extraordinario del poder contemplativo. El diálogo con la obra de Rivera, marcada por sus últimos años de vida en la casa de Dolores Olmedo en Acapulco (“La Casa de los Vientos”), manifiesta una idea de calma a la orilla del mundo con luminosos atardeceres o la intimidad de pétalos, hojarascas y florestas.

En distintos formatos y visualidades simultáneas, apacibles y generosos, se trata de paisajes que conservan el pulso del sosiego sin inquietar ni mostrarse exuberantes. Como todo registro de la memoria, los paisajes se aferran a una infancia y nunca se desprenden de ella. En sitio, a partir del texto curatorial, “la obra de Yoab Vera se construye a partir de signos y fenómenos aparentemente elementales: soles, atardeceres, flores, horizontes. Sus obras se sitúan entre lo concreto y lo abstracto; no describen un sitio reconocible, pero tampoco se desprenden del mundo sensible. Estas pinturas invitan a ensayar una política de la pausa, a reaprender el tiempo y a pensar, desde la quietud, la experiencia misma de la existencia”.

Artículos del mismo autor

PRODUCTOS RELACIONADOS