14 julio, 2026
por Arquine
El proceso para el diseño del nuevo edificio del Museo Nacional del Ecuador enfrenta una controversia luego de que el Gobierno ecuatoriano anunciara la revocación del resultado del concurso internacional de arquitectura, cuyo fallo había sido publicado el pasado 6 de julio. La decisión ha generado cuestionamientos sobre la continuidad del proceso y motivó la publicación de un comunicado por parte del equipo ganador, integrado por el estudio español Campo Baeza y la oficina ecuatoriana MAODA (Metrópoli Andina Oficina de Diseño Avanzado).
El concurso internacional convocó a 148 propuestas para el anteproyecto del nuevo museo. Tras la evaluación del jurado, la propuesta Echoes of the Sun (Ecos del Sol), desarrollada por Campo Baeza y MAODA, fue seleccionada como ganadora al considerarse la que mejor respondía a los criterios establecidos en las bases de la convocatoria. El jurado estuvo conformado por representantes institucionales del Gobierno ecuatoriano, entre ellos delegados de la Presidencia y la Vicepresidencia de la República, la Viceministra de Cultura y el Director del Museo Nacional del Ecuador —este último con voz, pero sin voto—, además de un grupo de arquitectos invitados de trayectoria nacional e internacional, entre ellos Alejandro Zaera-Polo, Eduardo McIntosh, Diego Ordóñez Holguín y Luis López López.
Días después del anuncio del resultado comenzaron a surgir críticas hacia la propuesta ganadora, principalmente a través de redes sociales y medios de comunicación. El debate giró en torno a la imagen arquitectónica del proyecto y a su relación con la representación de la identidad nacional. En ese contexto, el ministro de Infraestructura y Transporte de Ecuador, Roberto Luque, quien además participó como integrante del jurado mediante delegación presidencial, declaró públicamente que el diseño seleccionado “no es lo que Ecuador necesita”.
El 10 de julio, Luque anunció que el Gobierno no continuaría con el proyecto ganador y que la Empresa Pública de Vivienda y Desarrollo Urbano convocaría nuevamente a los 17 equipos finalistas del concurso para que presentaran una nueva versión de sus propuestas. De acuerdo con el anuncio, la elección del proyecto definitivo incorporaría un proceso de participación ciudadana, aunque hasta el momento no se han dado a conocer las reglas, el mecanismo de evaluación ni el calendario de esta nueva etapa.
La decisión implica dejar sin efecto el resultado emitido por el jurado pocos días antes y abrir una instancia adicional que no había sido anunciada durante el desarrollo del concurso. Hasta ahora, las autoridades no han informado si esta nueva fase constituye un nuevo concurso, una modificación del proceso original o un procedimiento independiente.
En respuesta, Campo Baeza y MAODA difundieron el 14 de julio un comunicado titulado “En defensa de los concursos de arquitectura públicos, libres y abiertos: sobre el concurso para el nuevo edificio del Museo Nacional del Ecuador”, en el que cuestionan la revocación del fallo y defienden la validez del proceso realizado.
En el documento, ambos despachos recuerdan que las bases del concurso establecen que “la decisión del jurado será motivada, definitiva e inapelable dentro del ámbito del presente proceso”. Asimismo, señalan que el jurado que otorgó el primer premio estuvo integrado tanto por representantes institucionales como por especialistas invitados, y que la resolución fue tomada tras un proceso de deliberación conforme a los criterios definidos en la convocatoria.
El comunicado también reconoce que, tras el anuncio del ganador, se produjo un debate público sobre la propuesta arquitectónica. Los autores consideran que este tipo de discusiones son habituales en proyectos culturales de gran escala y mencionan ejemplos como el Centro Pompidou de París, la Ópera de Sídney, el Museo Guggenheim Bilbao y el Museo Munch de Oslo, cuyos proyectos también generaron controversia durante su desarrollo.
Campo Baeza y MAODA afirman que el debate público podría haber servido para enriquecer el proyecto y señalan que mantuvieron una disposición abierta al diálogo desde el inicio. Sin embargo, sostienen que no tuvieron oportunidad de participar en ese intercambio ni de incorporar las observaciones planteadas por el jurado antes de que se anunciara la revocación del resultado.
Respecto al anuncio gubernamental, el comunicado expresa que la convocatoria a una nueva presentación de propuestas por parte de los equipos finalistas introduce una tercera fase que no estaba contemplada en las bases del concurso. Según los autores, modificar el procedimiento una vez emitido el fallo afecta la transparencia y la integridad del proceso, dado que las reglas habían sido aceptadas previamente por todos los participantes.
Más allá del caso específico del Museo Nacional del Ecuador, el documento plantea una defensa de los concursos públicos de arquitectura como mecanismo para seleccionar proyectos de interés público. Los autores concluyen reiterando su respaldo a concursos “públicos, libres y abiertos” y manifiestan su desacuerdo con la modificación del procedimiento original.
La controversia también ha generado reacciones entre arquitectos, participantes del concurso y distintos actores del ámbito profesional. Diversas voces han señalado la importancia de preservar la independencia de los jurados y la certidumbre de las bases en este tipo de convocatorias, mientras que desde el Gobierno se ha argumentado la necesidad de revisar el proyecto a partir de las opiniones expresadas por la ciudadanía.
Por el momento, las autoridades ecuatorianas mantienen la intención de convocar nuevamente a los equipos finalistas para desarrollar una nueva fase de selección. Sin embargo, aún no se han publicado las bases, el procedimiento ni los criterios que regirán esta etapa, por lo que el futuro del proyecto para el nuevo Museo Nacional del Ecuador permanece abierto.