Columnas
El público de la arquitectura
¿Cuál es el público de la arquitectura? ¿Los arquitectos mismos, los clientes que encargan edificios, o la gente (toda la [...]
22 diciembre, 2014
por Carlos Lanuza | Twitter: carlos_lanuza_
La manera cómo se desarrolló el programa deja entrever el interés que definió un partido arquitectónico, que tendió a la creación de una zona de paso que se fusiona con un lugar de estancia. Este gran espacio –abierto al río y a la calle- se cierra con respecto a sus vecinos inmediatos utilizando una celosía de tiras metálicas que no sólo lo envuelven, sino que también hace de velo a los patios interiores de las fincas vecinas y permite la entrada de luz natural a los espacios generados por debajo de la plaza-. A través de estas lamas se cuelan las plantas que imprimen un toque de verdor que suaviza una materialidad que puede ser percibida como fría o dura. Esta celosía mantiene su continuidad tanto en el suelo –estriada ahí donde se marca el paso que lleva de la pasarela a la calle- como en la cubierta, donde se utiliza el mismo material y el mismo sistema de tiras.
La pasarela que conecta con la otra margen del río es una plataforma horizontal dividida en dos alturas, la superior y más ancha se muestra opaca, así como la barandilla que corre a lo largo; a la par, la parte inferior se disuelve en una serie de pletinas metálicas dispuestas de manera vertical, haciendo de celosía que deja ver el río y repitiendo la operación en la barandilla. Dos maneras de entender la pasarela se conjugan y configuran un paseo que permite disfrutar del río de dos maneras diferentes. En el desnivel que las separa se ubican los bancos iola –también diseñados por los mismos arquitectos- y la iluminación.
Una vez definido el espacio público, se repliega parte del programa a nivel de calle en la gran plaza cubierta y se ubica una cafetería a lo largo del lado más cercano a la pasarela. Ésta lo define a nivel programático como un lugar de estar, sin embargo es lo único que permite vislumbrar esta característica, a falta de mobiliario urbano, como bancas o papeleras –propuestas en el proyecto pero no ejecutadas-. La cafetería comunica con el nivel inferior a través de una escalinata que lleva directamente a tres grandes espacios que sirven como taller, sala de exposición o espacio polivalente que se abren a través de un ventanal al río, y toda la zona de servicios –servicios sanitarios, almacén y cuarto de máquinas- se instala en su parte posterior.
El uso elegante de los materiales metálicos recuerda la vocación industrial del pueblo sin llegar a ser obvio, la utilización de la celosía como elemento permeable -que deja pasar la luz, el aire, la lluvia y la vegetación- ayudan a entender un espacio que de otra manera podría ser percibido como hostil y cerrado. La semblanza con un teatro es necesaria, la cubierta sostenida a través de unas vigas celosía colocadas por encima de las lamas y todo el entramado estructural –porque todo es estructura- dan a la vez un carácter de fragilidad. La atmósfera de esta parte del territorio se cuela a través de todo el aparataje: árboles, niebla, río, gente y la misma estructura urbana. El espacio público sirve como escenario para la vida del pueblo.
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