20 febrero, 2026
por Arquine
thomas@brenac.net
Habitar cualquiera de las grandes urbes de América Latina es atravesar la contradicción moderna en múltiples facetas, como la arquitectura de autoconstrucción frente a lo canónico, la periferia en tensión con el centro.
En este escenario histórico Bogotá se perfiló para convertirse en una ciudad de particularidades en el contexto latinoamericano, su naturaleza pionera se revela en múltiples infraestructuras de movilidad, como la red de ciclovías y el TransMilenio, además de una destacada normativa urbanística. La Constitución de 1992 consolidó un marco excepcional para la práctica de la arquitectura en Colombia, a partir de entonces y hasta ahora, los proyectos públicos son concursos, cuyo único requisito es tener el título de arquitecta o arquitecto.
Este es el contexto desde el cual Daniel Bonilla propone leer la práctica de tab | taller de arquitectura de Bogotá, que, bajo su dirección junto a Marcela Albornoz, se consolidan como una de las prácticas más distinguidas de Colombia.
Escuché a Daniel Bonilla mientras presentaba su trabajo como arquitecto junto a tab. Me fue evidente el porqué son referentes a nivel internacional y que, cuando se tienen definidos los principios disciplinares, el ejercicio profesional de la arquitectura es el desenlace coherente y racional frente a las condicionantes contextuales. En tab tienen una postura esencial al abordar el proyecto arquitectónico, son pragmáticos. Bonilla subraya este rasgo como una herencia de su formación en la tradición arquitectónica colombiana.

Nuova Pianta di Roma, Giovanni Battista Nolli, 1748
La plática estuvo organizada en distintos ejes, todos pertinentes al debate arquitectónico actual. El primero de estos —quizá el más esteticista en una primera mirada— fue el de la proporción y balance entre vacío y lleno. Claro está que la línea argumental no se centró en una deliberación compositiva dentro del objeto arquitectónico, en cambio la premisa se articuló en torno al papel de lo abierto y lo cerrado o, como lo planteó Bonilla: entre lo que se construye y lo que no, el espacio remanente que habitamos en colectivo, y esa relación intermedia entre público y privado.
Esta visión en torno al proyecto se materializa en el Centro de Atención Integrada “Los Andes” donde una lectura atenta de la malla urbana evidenció una oportunidad particular para conformar tejido urbano. El polígono de la intervención fue aprovechado en gran medida para abrir un vacío en la manzana. Se hace manifiesto entonces que el proyecto no es el elemento edificado (del cual justificadamente no vimos ni un plano esquemático durante la presentación) si no el corredor que se abre a la ciudad. Sí, el espacio es propiedad privada de la universidad cliente, pero este hecho no queda patente con un mandatorio enrejado de cerramiento circunstancial, en cambio el sendero permanece abierto, con unas sutiles placas incrustadas en el suelo que anuncian la paradójica naturaleza pública-privada del nuevo espacio de habitar colectivo.
Otra premisa planteada en esta plática fue la flexibilidad y mutación, para la cual se presentó un referente espléndido , la École de plein air de Suresnes, una antigua escuela francesa destinada a niños con problemas respiratorios.
Como se aprecia, la escuela contaba con espacios de enseñanza cuyos cerramientos tenían la posibilidad de abrirse completamente al exterior, una característica muy moderna, que recuerda a los de la casa proyectada por Juan O’Gorman para su padre en la colonia San Ángel Inn.
Esta capacidad de adaptabilidad al contexto se despliega en la Capilla “Los Nogales”. Este proyecto demuestra el valor de una práctica arquitectónica creativa y técnica. Durante el desarrollo proyectual, los clientes describen una necesidad de 100 personas para el recinto, que posteriormente se convierten en 400 y de nuevo regresan a 100, la intuición del equipo en tab fue que el cliente no tenía una visión precisa de la demanda que podría tener la capilla, por lo que la oficina postuló una alternativa. La Capilla “Los Nogales” tiene la capacidad de abrir una de sus fachadas completamente al exterior mediante dos puertas pivotantes de varias toneladas. La arquitectura transforma su espacialidad al abrirse al patio adyacente, los altares se reposicionan y todo el recinto se reconfigura.
Con este movimiento tab hace una lectura contemporánea de un arquetipo histórico. En nuestra América colonial las capillas abiertas fueron una tipología común y muchas veces necesaria para imponer las tradiciones espirituales del viejo mundo a pesar de que aún no existía la infraestructura necesaria para albergar a todos los conquistados dentro de la casa de Dios.

Capilla de Santa Catarina, Coyoacán, Siglo XVI
La actividad proyectual de tab desarrolla una arquitectura de vanguardia, que no teme proponer soluciones en el campo de la ingeniería para engrandecer la experiencia espacial. Esta es otra herencia de la formación profesional de Daniel Bonilla quien, en definitiva, demostró en esta breve plática por qué en tab van al frente de una generación de arquitectos con una práctica que entiende el proyecto no como gesto formal aislado, sino como una operación crítica capaz de articular técnica, contexto y espacio público en una misma estrategia disciplinar.