Yuri Zagorin / ZDA / 25: “La ciudad tiene la capacidad de hacernos mejores personas”
Yuri Zagorin pensaba que sería diseñador, pero la vida lo llevó a la ciudad. Para él, esta relación es fundamental: [...]
10 abril, 2026
por Emiliano Muñoz Espinoza
El Centre Pompidou anunció la construcción de su primera sede en América en la ciudad brasileña de Foz do Iguaçu, ubicada en la llamada triple frontera —donde confluyen Brasil, Argentina y Paraguay—. Previsto para 2027, el proyecto, a cargo del arquitecto paraguayo Solano Benítez, extenderá la presencia internacional de la institución por primera vez al contexto latinoamericano.
La elección del sitio sugiere una postura critica sobre la centralidad del acceso a instituciones canónicas. En lugar de inscribirse en una capital cultural consolidada, el museo se ubicará en un territorio fronterizo definido por el tránsito: turistas, mercancías e infraestructuras hidráulicas convergen en el paisaje de las mundialmente famosas cataratas del Iguazú.
El nuevo edificio, con una superficie aproximada de 24,000 metros cuadrados, contará con salas de exhibición, programas públicos y espacios de investigación. A diferencia del Centre Pompidou original en París —concebido por Renzo Piano y Richard Rogers como una máquina cultural expuesta—, la nueva sede propone una aproximación menos declarativa y más vinculada a las condiciones materiales del contexto.
La práctica de Benítez se ha caracterizado por trabajar con sistemas constructivos elementales —particularmente el ladrillo— para producir estructuras de alta complejidad espacial sin recurrir a tecnologías sofisticadas. Más que imponer una imagen reconocible, su arquitectura emerge de la lógica constructiva misma. El reto será que el edificio no opere como un objeto autónomo, sino como una extensión del territorio que lo contiene.
El nuevo complejo se inscribe en una red de sedes y colaboraciones internacionales del Pompidou —como Málaga, Shanghái o Bruselas— que han expandido el alcance de la institución más allá de su icónico edificio original. Su localización sugiere un movimiento en la manera en que estas instituciones se insertan en el territorio, explorando un contexto que solía quedar fuera de los núcleos culturales tradicionales, esto se vuelve especialmente importante considerando la identidad particular de la región como una ciudad "de paso" para turistas que visitan su magnifico paisaje. La llegada del Pompidou a la triple frontera abre un campo de posibilidades sobre cómo se entiende hoy la producción cultural desde la periferia y el centro.
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