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El prestigio

El prestigio

13 enero, 2015
por Pedro Hernández Martínez | Twitter: laperiferia | Instagram: laperiferia

Según informa La Tempestad en su web, vinculando a una encuesta realizada por la web Building Design, Foster + Partners es el estudio de arquitectura más admirado y de mayor prestigio mundial. Pero, ¿cómo se construye el prestigio? Alejandro Hernández ha apuntado alguna vez a la presencia de los fotógrafos –los máximos responsables del consumo de la imagen de la arquitectura– como parte fundamental de esta construcción. “El ojo del fotógrafo, reconocido y reconocible, construye imágenes pero también arquitecturas y arquitectos, reputaciones y, a veces, ficciones.”

Es decir, la fotografía, la imagen, ejercen un sentido muy concreto en la manera en la que la arquitectura se cuenta y por extensión, se consume y se llega a conocer. No es tan extraño, hay mucha arquitectura en el mundo que nunca podremos llegar a conocer en persona y es factible llegar a conocer más un edificio por sus imágenes –sean fotos, planos o descripciones que también crean imágenes. Cierto es que, en este sentido, Norman Foster y su estudio se han sabido labrar una reputación y una imagen cuidada. Desde premios a títulos, desde presentaciones públicas –su presentación en el video del aeropuerto de México es toda una muestra de saber comunicar– hasta documentales sobre su vida –donde se nos muestra, entre sus grandes proyectos, a un arquitecto ideando y dibujando a mano sus proyectos, visitando la casa donde creció o luchando contra sus batallas más personales– o el uso de frases –casi lemas– como “¿cuánto pesa su edificio, señor Foster?” u otras implecables producciones y videos que se mueven por internet, forman parte de una misma estrategia: la construcción no sólo de arquitectura, sino de una figura que abarque también esa reputación cuidada, ese prestigio.

Claro que Foster + Partners es también un estudio enorme, con cientos de empleados que desarrolla proyectos alrededor del mundo que presentan además una gran calidad tanto en su funcionamiento como en el uso de sus materiales. Foster no sólo ha innovado en sistemas constructivos, también en lo referente a la organización de espacios y circulaciones, Foster ha sabido huir de soluciones dadas y proponer alternativas a lo largo de su ejercicio profesional que lo sitúan, como apunta Hal Foster en su libro El complejo arte-arquitectura como uno de los mejores arquitectos de la segunda mitad del siglo XX por méritos propios con innovadores proyectos como Torre del Banco de China, el aeropuerto de Londres-Stansted o la sede central de Willis Faber and Dumas. Al final, como decía Alejandro Hernández, “la foto es sólo eso: una imagen” que, si bien puede influir, no podrá reducir la experiencia de la arquitectura.

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