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El cine como crítica social

El cine como crítica social

1 febrero, 2013
por Arquine

“La manera de construir las películas suele imitar formas y estructuras provenientes de la novela del siglo 19, y a causa de esto el cine ha terminado siendo un medio secundario y no el principal. La forma en que creamos la puesta en escena, la manera en que concebimos al actor, se desprenden de esta esclavitud respecto a la narrativa, y yo estoy plenamente convencido de que el cine también tiene que ver con todo un conjunto de elementos que no son literarios”

Un arquitecto norteamericano llega a Roma, acompañado de su esposa, con motivo de una exposición dedicada al artista francés del siglo 18, Étienne-Louise Boullée. El arquitecto, a lo largo del tiempo, se obsesiona con unos tremendos dolores de estómago, convencido de que está relacionado con que su mujer está teniendo una aventura con otro colega italiano. La ciudad se vuelve un personaje protagónico, mientras se traza una frontera de relación entre el arte, con una excepcional fotografía de Sacha Vierny y música de Wim Mertens & Glenn Branca. Así como El manantial (The Fountainhead, 1943) de Ayn Rand es la obra de literatura canónica para un arquitecto, luego de Metropolis (1927) de Fritz Lang, El vientre del arquitecto (The Belly of an Architect, 1987) es una referencia cinematográfica de arte, arquitectura y ciudad. El director, Peter Greenaway, desarrolló su interés por el cine europeo enfocándose en las películas de Antonioni, Bergman, Godard, Pasolini y Resnais. En 1962 ingresó a Walthamstow College of Art, y posteriormente fue editor y director de la Central Office of Information. Greenaway entiende el cine racional como alternativa de crítica social.

“El cine ha tenido que partir de algo, y estos puntos de partida han sido la literatura, el teatro y la pintura. En este peculiar triunvirato, yo diría que la pintura ha sido muy pobremente aprovechada, mientras que ha habido una exagerada dependencia de las ideas del texto literario, ya sea novelístico o teatral. La mayoría de las películas adoptan una forma novelística, la cual ha sido creada específicamente para un medio muy distinto: la palabra. Cuando filmo una película, filmo pensando en la edición”

*El Congreso Arquine No.14 pregunta ¿de qué hablamos cuando hablamos de espacio? para explorar las distintas acepciones de su significado, aristas multidisciplinares para redimir el valor de cada una de éstas y así develar las Especies de espacios.

“El arquitecto debe tener conocimientos y una fuerte conciencia de todo lo que le rodea. Un personaje dice en la película ‘El vientre de un arquitecto’ que necesita saber sobre la literatura, arte y el precio del pan, pero por encima de todo lo que debe, como Le Corbusier, es ser consciente de las consecuencias de la suma de todas las cifras juntas”

“Me parece también que hay una clara analogía entre el proceso de fabricación de una película y el de un edificio… como los realizadores los arquitectos conciben grandes proyectos que ponen en juego importantes presupuestos y que acaban por no realizarse nunca. Además en torno a las dos profesiones se encuentra la misma muestra heterogénea de personajes: productores, financieros  organizadores, críticos, público, etc. Después de haber empleado tiempo, dinero, e imaginación, tanto el arquitecto como el realizador, pueden, a fin de cuentas, ver como se echa a perder su proyecto”

Peter Greenaway | Filmografía: The Falls (1980), The Draughtsman’s Contract (1982), A Zed & Two Noughts (1985), The Belly of an Architect (1987), Drowning by Numbers (1988), The Cook, the Thief, His Wife & Her Lover (1989), Prospero’s Books (1991), The Baby of Mâcon (1993), The Pillow Book (1996), 8½ Women (1999), The Tulse Luper Suitcases, Part 1: The Moab Story (2003), The Tulse Luper Suitcases, Part 2: Vaux to the Sea (2004), The Tulse Luper Suitcases, Part 3: From Sark to the Finish (2004), Nightwatching (2007), Goltzius and the Pelican Company (2012).

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