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Ejemplos ejemplares | The Box

Ejemplos ejemplares | The Box

17 julio, 2014
por Pedro Hernández Martínez | Twitter: laperiferia | Instagram: laperiferia

fundamentales

¿Qué hace una casa exactamente una casa? ¿Cuál es el espacio mínimo que necesita una persona? Parece evidente que la respuesta depende en muchos casos del contexto en el que se realice. No existe una única solución generalizable, sino que variará en función de las necesidades e incluso posibilidades de la persona que la habite. Pero eso no impide revisar ejemplos de arquitecturas mínimas que pongan sobre la mesa los límites de lo que significa una casa.

A lo largo del siglo XX podemos encontrar distintos ejemplos, desde la cabaña que se realizó Le Corbusier en la costa francesa de muy reducidas dimensiones –y que, como apuntó Teodoro González de León, era tan escueta que no tenía ni espejos donde afeitarse– a la liviana Casa (Pao) de la chicada nómada de Tokio de Toyo Ito hasta ejemplos más actuales como la Diogenes de Renzo Piano –que puede consultarse en la Revista Arquine No.68– sirven de demostración que lo mínimo en arquitectura es un tema desde el que reflexionar tanto en lo teórico como en lo práctico.

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Otro de los ejemplos destacables es la casa, conocida popularmente como The box, diseñada en 1941 por el inglés Ralph Erskine. Por entonces, tenía sólo 30 años cuando la construyó. Una construcción en el sentido literal, el arquitecto la realizó con sus propias manos en una ladera cerca de Djupdalen (Suecia). Junto a su futuro socio, Aage Rosenvold, tomaron piedras del lugar y otros materiales que iban reutilizando –quizás la anécdota más conocida es la reutilización de un base de una cama a modo de armadura del hormigón.

El resultado fue una pequeña arquitectura, de escasos 6 metros de largo por 3,6 metros de ancho y 2 m de altura con una única habitación, destacable por su economía de medios formales y materiales. La chimenea sirve de elemento de división entre la cocina y la estancia, que funcionaba tanto de sala como de habitación, a través del uso de un mobiliario versátil, que posibilita distintas organizaciones en su interior. La cama, por ejemplo, puede levantarse hasta el techo con una serie de poleas, las mesas de trabajo se abaten sobre las paredes, configurando un entorno variable según la ocasión. No existía ni baño ni agua corriente, que se suministraba gracias a un pozo cercano. Construida en madera, el aislamiento de la envolvente se solucionaba, en su parte norte, con un muro donde colocar la madera cortada, lista para usar en las épocas más frías.

Pese a que los sistemas constructivos podrían hacer pensar otra cosa, la imagen generada resulta fuertemente moderna. Una caja prismática, abierta con grandes ventanales al sur, ubicada en medio de un bosque y aparentemente apoyada y despegada sobre el terreno. Un objeto ‘autónomo’ pero no aislado del contexto climático donde se construye y una oportunidad desde la que pensar los límites fundamentales del habitar.

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Todas las fotografías por Arvid Rudling  (licencia CC -Flickr)

 

Ralph Erskine

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