30 abril, 2026
por Arquine
Una conversación con Alex Peña:
Dueño de una visión muy particular y especializada, formado como arquitecto, tiene una Maestría en Diseño de Producción para Teatro y Cine de la Universidad de Nueva York (NYU Tisch School of the Arts), el cineasta Alex Peña, es uno de los talentos mexicanos más prometedores en el Diseño de Producción Cinematográfico en Hollywood y los grandes estudios.
Arquine: Tu formación como arquitecto y tu inserción en el diseño de producción ocurren en un momento en el que las disciplinas parecen cada vez más difusas. ¿Cómo desarrollas hoy tu práctica: como una extensión de la arquitectura o como un campo distinto que simplemente comparte herramientas?
Alex Peña: La arquitectura para mí fue una disciplina fundamental en mi decisión de dedicarme al cine a través del diseño de producción. Quiero resaltar que ambas, arquitectura y diseño de producción, son disciplinas muy distintas. La arquitectura busca crear diseños para un usuario específico, con el fin de habitar un espacio desde un punto de vista funcional y estético. El proceso de diseño y la ejecución de los proyectos involucran variables que en el cine no existen o que se presentan de forma diferente, como la seguridad estructural, lineamientos y normativas, requerimientos de un cliente y disponibilidad de materiales existentes. En pocas palabras, el diseño arquitectónico responde a un usuario específico y sus necesidades, con un componente estético en el cual cada obra busca ser bella y estética.
En el diseño de producción, el objetivo es diseñar espacios para la cámara y contar una historia por medio de una combinación de elementos. Existen limitantes similares, pero en general el proceso de hacer cine y escenografías es totalmente diferente. El proceso de investigación, conceptualización, diseño, dibujo y ejecución de los proyectos es en función de la historia que quieres contar y del entendimiento de que la percepción espacial será efímera y por medio de una cámara.
El componente estético no necesariamente es lo que regula al diseño de producción; si se requiere diseñar un set visualmente poco estético, pero este ayuda a adentrar a los actores, al crew y a la audiencia al mundo de la película, el set habrá cumplido con su objetivo.
Otra de las diferencia es el tipo de espacios que se construyen. La arquitectura, aunque puede desafiar estándares estéticos y técnicos, está limitada a la tecnología, conocimiento técnico y materiales disponibles del momento. Sin embargo, en el cine se pueden diseñar y construir mundos inimaginables e inalcanzables, como un planeta desértico, una ciudad distópica o una serie de oficinas y pasillos minimalistas y laberínticos de una corporación macabra.
Los tiempos de ejecución son totalmente distintos; la arquitectura se puede construir a lo largo de años, décadas o siglos en una escala mayor. La escenografía puede construirse en cuestión de horas, días o meses. El diseño de producción lo llevo a cabo como una disciplina que se alimenta de mi formación como arquitecto, donde uso las herramientas de la arquitectura, como la comprensión espacial o el dibujo técnico, como base fundamental para contar historias y crear mundos en el cine.

Arquine: En tu caso, el paso de la arquitectura al cine no parece un giro radical sino una transición precisa. ¿Cómo fue dejar de entender el espacio como algo que se habita para convertirse en una herramienta narrativa?
Alex Peña: En mi vida siempre existió un interés por la cinematografía, y sabía que inevitablemente mi camino se iba a cruzar con el cine.
Esto conllevó varios retos, renuncié a la percepción de la arquitectura como objeto habitable y la exploré desde un punto de vista narrativo. Una dimensión que en la vida real es razonable para un espacio , en el cine quizás se deba diseñar más grande, por considerar espacio para la cámara, el equipo, los actores o la coreografía de una escena.
Trabajé en una película titulada Anima, trata de una madre que llega de imprevisto a visitar a su hijo. En esta película tuve que diseñar y recrear un departamento de Nueva York y construirlo en un estudio. Esto representó un gran reto al tener que crear un mundo desde cero, pero también me dio control total en las decisiones visuales.
La habitación en la cual se hospeda la madre buscaba replicar de forma abstracta un útero como un espacio íntimo entre la madre y su hijo. El cuarto requería tener capas de profundidad y sombras, quizá en cámara se percibe como un espacio contenido, pero en realidad fue un set espacioso.

Arquine: El diseño de producción implica construir mundos que existen principalmente para la cámara. ¿Cómo definirías tu trabajo: como construcción de espacios, como construcción de imágenes o como construcción de sentido?
Alex Peña: Mi trabajo como diseñador de producción involucra la construcción de estos tres elementos, los cuales son igualmente importantes. Tengo la responsabilidad de crear mundos y espacios como un medio que contiene a la historia y que le permite desarrollarse.
Dichos espacios, en conjunto con la cinematografía, la iluminación y el diseño de vestuario, completan el mundo visual de la película. El diseño de producción y la cinematografía van de la mano al crear imágenes memorables, bellas e icónicas en las películas. Cuando se hace referencia a una “buena cinematografía”, también se esta haciendo referencia al diseño de producción, encargado de los espacios y elementos tangibles que son capturados por la cámara y que generan una imagen que impacta.
La construcción de sentido es también una parte fundamental en el diseño de producción. Cada decisión importa al construir un mundo narrativo, y esto es un ejemplo más que marca una diferencia clara entre el diseño de producción y la arquitectura.
En el cine, se busca replicar espacios reales, pero estimulados o manipulados para generar una sensación particular. Una habitación puede estar inspirada en un espacio real, pero los colores, texturas, simetría, asimetría, ángulos o dimensiones tienen un impacto en la historia y en la audiencia.
El diseño de producción tiene el objetivo de cumplir con esos tres componentes y, cuando se logra, tiene un impacto trascendental en el cine.

Arquine: A diferencia de la arquitectura, donde el tiempo es prolongado y el uso transforma el espacio, el set es efímero y altamente controlado. ¿Qué te interesa más de esa condición: la posibilidad de precisión absoluta o la libertad de construir sin restricciones de permanencia?
Alex Peña: Algo que me interesa del cine es la condición efímera que tiene y la precisión que se puede lograr al hacerlo. El tiempo es un factor que me frustraba al diseñar arquitectura.
La etapa que más disfrutaba en el proyecto arquitectónico era la conceptual y exploratoria. Me gustaba imaginar cómo se vería la arquitectura que diseñé años después, con pintura cayéndose, con vegetación creciendo fuera de control y absorbiendo el espacio. Para ver estos efectos en la arquitectura proyectada se necesita el paso del tiempo, además de que un render con estas características no seria util para vender el proyecto.
Otro ejemplo es el proyecto de una ciudad de escala monumental con paisaje y urbanismo revolucionarios, tomaría décadas en realizarse o podría llegar a ser imposible de ejecutar. Hay ejemplos como los proyectos conceptuales de Superstudio, el “metabolismo japonés” de Kenzo Tange y Kisho Kurokawa, la “ciudad espiral”, o “la ciudad lacustre” de Alberto Kalach. Estos proyectos tienen conceptos muy interesantes e incluso cinemáticos, pero su viabilidad es una limitante que en el cine se puede superar.
Esto no significa que diseñar estos mundos sea una tarea sencilla. De hecho, involucra un nivel de estudio y ejecución técnica muy complejo para lograr crear mundos audiovisuales memorables. Me interesa tanto la posibilidad de precisión y control como la cualidad temporal de los proyectos. Busco retarme diseñando y aportando mis habilidades a la creación de todo tipo de mundos y narrativas. Disfruto que cada proyecto es diferente, incluso cuando es efímero e irreal o “falso”.
Arquine: En Chronovisor, mencionas que el espacio construye la psicología del personaje. ¿Cómo traduces una idea abstracta —como la obsesión, el aislamiento o la contemplación del tiempo— en decisiones espaciales concretas?
Alex Peña: En Chronovisor, la película se desarrolla principalmente en el interior de bibliotecas, los gráficos y textos de una investigación son protagonistas y están presentes todo el tiempo en los espacios donde sucede la historia.
En el mismo proyecto en un departamento en Nueva York, se busca reflejar el estilo de vida y la psicología de un personaje. El departamento es un espacio que, en vez de acoger, somete a la protagonista, libros, papeles y materiales están constantemente rodeándola, en busca de enfatizar que su espacio de vivienda es una extensión de su trabajo y su obsesión.
Un diseño intencionalmente disperso y minimalista permite dirigir la atención a los gráficos y textos que acompañan y así conceptos como la obsesión y el aislamiento se hacen presentes de forma tangible. Es complejo traducir ideas abstractas en espacios, la arquitectura comparte esto con el cine, se puede diseñar a partir de palabras clave y conceptos que evolucionan a espacios reales.
En mi proceso de diseño al leer el guion y tener una idea de la historia y el tono, las relaciono con palabras clave, las cuales traduzco a una imagen de referencia, arte, escultura, incluso música, y gradualmente voy armando una guía visual que empieza a generar el mundo de la película. Posteriormente, lo plasmo en dibujos y arte conceptual para explorar estas ideas y cómo se verán a través de la cámara.

Arquine: El diseño de producción trabaja con capas: objetos, texturas, iluminación, composición. ¿Cómo decides qué elementos son estructurales para la narrativa y cuáles operan más bien en el registro de la atmósfera?
Alex Peña: El diseño de producción se debe hacer de manera holística y consistente, en la cual todos los elementos cumplen con una función narrativa y, a su vez, construyen la atmósfera de una película o proyecto audiovisual.
La historia es la que dicta cuáles de estos elementos son pilares narrativos fundamentales. Procuro que cada elemento, incluso si no se ve en pantalla, contribuya a hacer los sets más creíbles y cercanos al mundo que estoy creando. El espacio va a ser principalmente captado por la cámara, pero el set también cumple con la función de proporcionar un espacio tangible para los actores y el equipo, el cual les permita adentrarse en el mundo que se creó para la película. Es por esto que cada elemento es importante. La atención al detalle es lo que lleva a los sets al siguiente nivel.
La guía de diseño que genero en cada proyecto es una recopilación de información en donde incluyo una paleta de color para la película, texturas, ideas de iluminación, composición de los espacios, referencias visuales, dibujos conceptuales, entre otros elementos que en conjunto construyen el diseño. Algunos elementos tienen mayor peso o protagonismo que otros, pero es la suma de todas las variables lo que permite ejecutar una visión sólida en el diseño de producción.
Arquine: Le han llamado el Netflix lighting pero es un fenómeno común en todas las capas del diseño de producción ¿Qué opinas de esta tendencia reciente a una estética homologada entre distintos productos de entretenimiento?
Alex Peña: Tiene que ver con la expansión de la industria hacia otras formas de consumir contenido audiovisual. Ante el crecimiento de plataformas de streaming, ahora se puede consumir cine en distintos formatos. Esto, junto con limitantes de tiempo en la edición y postproducción, orilla a que se genere una tendencia visual monótona.
El diseño de producción y la cinematografía se ven afectados por este tipo de fenómenos, pero no necesariamente son el origen del problema. Los resultados de un diseño de producción complejo y buena iluminación pueden verse afectados por procesos posteriores a la filmación (postproducción), que tienen un impacto final en el contenido que se filmó. Mucha de la información en pantalla puede verse afectada o beneficiada por medio del proceso de colorización del material, la edición y el formato de una película.
Es lamentable que el diseño de producción se vea afectado ante esta tendencia. Siempre estaré a favor de hacer cine combinando técnicas prácticas para crear sets, e integrar nuevas tecnologías para construir mundos complejos. Considero importante crear mundos específicos y únicos para cada historia y que esa visión se respete en todos los departamentos, para seguir produciendo películas visualmente impactantes e interesantes y no sacrificar la esencia visual de los proyectos ante tendencias y demandas del mercado.

Arquine: Trabajas dentro de una industria altamente estandarizada y colaborativa. ¿Dónde encuentras margen para una postura autoral dentro de sistemas de producción tan definidos como los de Hollywood o las plataformas?
Alex Peña: La colaboración es clave para llevar los proyectos a la realidad. Debido a esto, se puede tener la percepción de que la postura autoral se sacrifica, y esto no es del todo cierto, pero tampoco del todo falso, aunque sí es diferente a la autoría en la arquitectura.
A diferencia de la arquitectura, en donde el arquitecto es el líder creativo de un proyecto, una película depende de múltiples departamentos, en el cine, los tres más importantes son la dirección, la cinematografía y el diseño de producción, el resultado proviene del trabajo conjunto entre ellos.
El departamento de diseño de producción abarca áreas como la decoración, construcción, pintura escénica, diseño, props y utilería, entre otros. Todas estas áreas trabajan en función de una visión creada por el diseñador de producción.
Dicha visión busca cumplir el objetivo de contar la historia y los lineamientos establecidos entre el director, el cinematógrafo y el diseñador de producción. El diseño es el resultado de la investigación visual, así como de las ideas y conceptos que el diseñador aporta y desarrolla. Es aquí donde surge la postura autoral y donde cada diseñador tiene una visión única que se refleja en su trabajo.
Si estudias a directores, cinematógrafos y diseñadores de producción y sus trayectorias, es muy notable que todos tienen un estilo. Por ejemplo: los mundos fantásticos de Guillermo del Toro, el horror de Craig Lathrop, o las imágenes simétricas y estilizadas de Wes Anderson, entre otros.
Encuentro esa autoría en mi proceso de conceptualización y creación de los escenarios particulares para cada proyecto, en donde cada elemento en el set tiene un impacto narrativo y aporta a una visión cohesiva y consistente. Mis proyectos tienen elementos en común, como el diseño de mundos que, siendo minimalistas o maximalistas, tienden a ser fríos, estériles y oscuros.
