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Columnas

Coches, casas y hachís

Coches, casas y hachís

12 febrero, 2023
por Alejandro Hernández Gálvez | Twitter: otrootroblog | Instagram: otrootroblog

Gertrude Stein y Alice B. Toklas en su estudio del 27 Rue de Fleurus, París. Foto Man Ray.

“Este no es un libro de cocina,” bromea desde la primera línea del texto Roy R. Behrens, autor de Cook Book. Y no, no es un libro de recetas sino un esbozo biográfico de Wiliam Edwards Cook.

William Cook, autorretrato.

Cook nació en 1881 en Independence, un pequeño pueblo de Iowa fundado en 1847 y donde hoy viven apenas un poco más de seis mil personas. En 1898, entró a estudiar al Art Institute de Chicago y poco después se cambió a la Academia Nacional de Diseño, en Nueva York. En 1903 dejó los Estados Unidos y se marchó a Europa, primero a Roma y luego a París, donde llegó en 1905. Ese mismo año llegó a París otra expatriada estadounidense: Gertrude Stein. Cook tenía 22 años, Stein 29.

Leo, Gertrude y Michael Stein.

Gertrude Stein, la menor de cinco hermanos, nació el 3 de febrero de 1874 en Allegheny, Pensilvania. Cuando era niña su familia vivió un año entre Viena y París, y luego regresaron a los Estados Unidos, para vivir en Oakland, California. Estudió en Radcliffe College —que era una escuela para mujeres adscrita a la Universidad de Harvard. Uno de sus profesores fue William James. Gertrude, junto con sus hermanos Leo y Michael, se mudaron a París a inicios del siglo XX. Junto con la esposa de Michael, Sarah, empezaron a comprar cuadros de Matisse, Cézanne, Picasso, por supuesto, quien en 1906 pintaría un retrato de Gertrude. Aline B. Saarinen dice que entre los cuatro “hicieron que ver y comprar arte se convirtiera en una aventura de familia. Sus recursos económicos eran limitados, pero el arte nuevo era barato.”

Aunque Cook era también pintor, no estaba a la altura de aquellos pintores que coleccionaba la familia Stein. Cook seguramente era consciente de eso. Behrens dice que a veces se presentaba como un granjero de Ohio, en vez de como pintor, aunque no fuera ni granjero ni de Ohio. Behrens también dice que Stein y Cook hablaban poco de arte entre ellos: sus conversaciones trataban más bien de “corridas de toros, religión, su infancia en los Estados Unidos, dinero y una invención relativamente reciente: el automóvil.” Ambos estaban obsesionados con comprar un automóvil. En diciembre de 1915, según cuenta Behrens, Cook entró a trabajar en una fábrica de automóviles y se inscribió en una escuela de manejo. Fue él quien un año después daría las primeras lecciones para conducir a Gertrude Stein. “Tal vez Cook era un mal instructor de manejo o, más probablemente, Stein una estudiante difícil”, escribe Behrens, “pero son interminables las historias sobre sus particulares hábitos para manejar. Por ejemplo, se dice que sólo sabía conducir hacia delante y no en reversa.”

Gertrude Stein en su casa con el retrato que le pintó Picasso, entre otros cuadros de su colección.

Quizá fue su amor por los automóviles o que el dinero que había recibido de una herencia de sus padres no le permitía algo más céntrico lo que llevó a Cook a comprar un terreno fuera, al suroeste de París, en lo que entonces se llamaba Boulogne-sur-Seine —hoy Bouloghe-Billancourt. Otro expatriado y amigo de Stein, el escultor Jacques Lipchitz —nacido en Lituania en 1891— le recomendó a Cook que contratara a un joven arquitecto que empezaba a llamar la atención para diseñar su casa: Charles-Édouard Jeanneret, que ya firmaba entonces como Le Corbusier y que le había diseñado su estudio en 1924. Por casualidad, Le Corbusier ya trabajaba en el diseño de una villa para el hermano de Gertrude Stein, Michael, aunque eso no era del todo una garantía. Behrens dice que Le Corbusier había dudado en aceptar como clientes a Michael y Sarah Stein, “porque habían amueblado su casa anterior con antigüedades del Renacimiento italiano. «No compren nada sino muebles prácticos y jamás nada decorativo», les dijo el arquitecto suizo y agregó: «Debo ser muy cuidadoso cuando acepto clientes para que no vayan a arruinar mi casa con sus muebles.»”

Behrens cuenta que Corbusier y Cook y Jeanne, su esposa, se encontraron por primera vez el 28 de abril de 1928. Le Corbusier les presentó una propuesta el 1º de mayo y fue prácticamente la misma con la que se inició la construcción en julio. Los Cook se mudaron a su nueva casa en marzo de 1927. Pese a la velocidad en el proyecto y la construcción, o acaso por ello, Le Corbusier cometió un error, uno de 50 centímetros: la casa tenía medio metro sobre el terreno del vecino. Behrens:

Cook le escribió a Gertrude Stein: “Pensé que eso no era propiamente legal, y él [Le Corbusier] me dijo que yo parecía ser una persona sin ninguna gratitud. ¡Maldita gratitud!, digo yo, lo que quiero es que arregle las cosas. Me costará diez mil francos antes de que se termine la obra y el tipo está enojado porque yo no aprecio el hecho de que me consiguió 50 centímetros de terreno que no quiero.

La respuesta de Le Corbusier en realidad no resultaba inesperada: cuando Lipchitz le reclamó que su estudio tenía goteras aquél respondió secamente “soy arquitecto, no plomero”. Lipchitz aceptó la respuesta y buscó un plomero. Más allá del medio metro extra de terreno, los Cook terminaron agradeciendo al arquitecto la casa que les diseñó, contratándolo para realizar algunos cambios y recomendándolo con sus amistades. Behrens dice que Cook pasó de ser el amigo de Gertrude Stein que pintaba pero que no tenía ninguna obra en la colección de ella, a ser el habitante de una casa diseñada por el cada vez más famoso Le Corbusier. Y aventura que eso pudo ser otra causa para la aparente depresión que aquejó a Cook. 

Jeanne y William Cook rentaron su casa y dejaron París en 1936, mudándose a Palma de Mallorca, donde él murió en 1959 y ella un par de años después. Behrens no dice si Cook y Le Corbusier hablaron en algún momento de la pasión que compartían con Gertrude Stein: los automóviles. Ella tampoco escribió nada sobre Le Corbusier, con todo y que su hermano y sus amigos Cook y Lipchitz vivían en uno. En una película casera de Gertrude Stein, la vemos saliendo de la casa de su hermano. Es claro que para ella o la arquitectura moderna no era un asunto con la relevancia de la pintura y la literatura o Le Corbusier, simplemente, no era Picasso, de quien no se cansó de escribir.

Gertrude Stein, Alice B. Toklas y Auntie, su auto.

¿Y el hachis?

Alice B. Toklas nació en San Francisco el 30 de abril de 1877. En 1907 Toklas se mudó a París. Llegó el 7 de septiembre de 1907. Al día siguiente conoció a Gertrude Stein y empezaron a vivir juntas, hasta la muerte de Stein en 1946. En 1933 Stein publicó la Autobiografía de Alice B. Toklas, que se convirtió en un éxito literario y de ventas. Toklas siempre pasó por ser, además de la pareja sentimental de Stein, su asistente, secretaria, cocinera y quien la acompañaba cuando, durante la Primera Guerra transformaron su coche Ford T en un vehículo para llevar alimentos y medicinas a los hospitales militares. Pero se ha discutido mucho sobre el papel que jugó Toklas en la vida creativa y literaria de Stein y qué tanto de la Autobiografía firmada por Stein es una combinación de las voces de ambas.

 

En 1954 publicó un libro de cocina que incluía una receta que resultó controversial, Haschich Fudge. La receta, más allá de las cualidades del pastelillo, revela las de la escritora que fue Alice B. Toklas:

Esta es la comida del Paraíso —de los Paraísos Artificiales de Baudelailre: podría proporcionar un refrigerio entretenido para un Club de Bridge de Damas o una reunión del capítulo de la DAR. En Marruecos se cree que es bueno para protegerse del resfriado común en el clima húmedo del invierno y, de hecho, es más efectivo si se toma con grandes cantidades de té de menta caliente. Euforia y brillantes tormentas de risa; los ensueños extáticos y la extensión de la personalidad de uno en varios planos simultáneos son de esperar complacientemente. Casi todo lo que hizo Santa Teresa puedes hacerlo mejor si aguantas ser embelesado por “un évanouissement reveillé”.

Tome 1 cucharadita de granos de pimienta negra, 1 nuez moscada entera, 4 ramas promedio de canela, 1 cucharadita de cilantro. Todo esto debe ser pulverizado en un mortero. Alrededor de un puñado de dátiles deshuesados, higos secos, almendras sin cáscara y cacahuetes: trocéalos y mézclalos. Se puede pulverizar un manojo de cannabis sativa. Esto, junto con las especias, debe espolvorearse sobre la mezcla de frutas y nueces, amasadas juntas. Aproximadamente una taza de azúcar disuelta en una gran cantidad de mantequilla. Enrollado en una torta y cortado en trozos o en bolas del tamaño de una nuez, se debe comer con cuidado. Dos piezas son suficientes.

Obtener el cannabis puede presentar ciertas dificultades, pero la variedad conocida como cannabis sativa crece como una mala hierba común, a menudo no reconocida, en todas partes de Europa, Asia y partes de África; además de ser cultivada para la fabricación de cuerdas. En las Américas, aunque a menudo se desaconseja, su prima, llamada cannabis indica, se ha observado incluso en las jardineras de las ventanas de las ciudades. Debe recogerse y secarse tan pronto como haya dado semillas y mientras la planta aún está verde.

Aunque la receta fue excluida en la edición estadounidense del libro, su fama fue tal que llevó el nombre de la autora al título de una película protagonizada por Peter Sellers en 1968: I love you, Alice B. Toklas!

 

No hay moraleja en este texto. O quizá sí: las obras son siempre resultado de redes y conexiones más complejas que las que la idea, siempre simple, de la autoría supone, llámese uno Gertrude Stein, Charles-Édouard, William Cook o Alice B. Toklas.

 

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