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Columnas

Ciudad lineal 015

Ciudad lineal 015

mexicoFotografía: El Universal

-¿Hay problema más adelante?
-No sé. No nos han dicho nada.

Eso pregunté a la mujer que me cobró los 70 pesos de la caseta de La Venta a la salida del DF en la autopista federal 015 México – Toluca. Un kilómetro más adelante. Sólo un kilómetro más adelante, aun viendo las luces de la caseta, la fila de autos se detuvo. En el sentido opuesto veíamos autos totalmente cubiertos de hielo. ¿Acaso no veía esto la mujer desde su puesto en la caseta? ¿No hay un supervisor o mecanismo de alerta de la tremenda situación que era evidente a los ojos de quienes trabajan en la caseta?

Sólo nos movimos 200 metros más en 5 horas y media. Y fuimos de los afortunados que sólo pasamos ese tiempo. Otros pasaron 10 horas. 120 mil vehículos. 500 mil personas o más. Son los cálculos que diversos noticieros hacen sobre la afectación que dejó la granizada del 16 de abril.

Sólo 3 días antes, comentaba con mi familia en una mezcla de sorpresa, preocupación y alerta que en un comunicado de prensa del Panel Intergubernamental de Cambio Climático se anuncia globalmente que las emisiones de gases de efecto invernadero se aceleran a pesar de las medidas para reducirlas. Dice el comunicado “La ciencia nos transmite un mensaje claro: para evitar interferencias peligrosas en el sistema climático, no podemos seguir con el statu quo”.

Regreso a mis pensamientos sentado en el asiento de mi coche. Varado junto con mi familia. Sin saber cuándo nos moveremos. Si pasaríamos la noche ahí. Veo pasar de la molestia a la incertidumbre en las caras de mis vecinos automovilistas. Empieza caminar mucha gente con sus maletas entre los vehículos. Les pregunto a donde se dirigen. “A Chalma, íbamos en camión, ahora continuamos caminando”. “Seguro llegan antes que los demás les respondo”. Verlos caminar entre la neblina y los autos, con sus crucifijos enormes al hombro me dio una sensación de éxodo.

Estamos en un tubo. La salida a esta situación está a 4 metros a mi izquierda pero el macizo bloque de concreto que divide la autopista hace imposible el dar vuelta en U. “A menos que el tráiler que esta un lado lo empuje, pensé”. Es la primera vez que me toca vivir el concepto de resiliencia. Resiliencia en la infraestructura, en las organizaciones, en la sociedad.

Un flujo de información constante y una debida capacitación a la persona que me cobro en la caseta me habría hecho regresar a casa. Paneles sobre el estado de la carretera y sobre la acciones de atención a la situación nos habrían tenido menos angustiados. Personal de Caminos y Puentes, de la Policía Federal, del concesionario de la autopista, de la SCT, alguien distribuyendo agua, alimentos, preguntando si alguien necesitaba cualquier cosa, (por dios, pensé, quizá alguien debe tomar una medicina y no lo tiene o no tiene agua). Pero no pasó nadie en casi 6 horas. Estaciones de radio que indicaron sobre la situación. Tampoco. Había que buscar en todas para cachar algún comentario. Posibilidad de retornos a cada tanto. Con elementos móviles de fácil manipulación incluso por nosotros habrían hecho una enorme diferencia en vez de los pesados bloques de concreto.

Queda claro. Nos tenemos que preparar en dos sentidos. La primera es activarnos realmente para reducir nuestra huella de carbono. En lo personal. En lo familiar. En lo comunitario. En lo urbano. En lo nacional. No esperar a que otro lo haga. No esperar a que el gobierno nos organice. Es una cuestión que parte de la más esencial relación personal con nuestro planeta. Eso no viene de afuera. Tiene que venir de dentro de cada uno de nosotros.

En el otro sentido es adaptar lo que hemos construido y cómo nos hemos organizado para enfrentar estas contingencias. Inventar fórmulas para la solidaridad basada en la información. Usar al máximo el flujo de información en el que vivimos y cambiar. Cambiar nuestras infraestructuras. Hacerlas adaptables. Como ese ejemplo de los retornos móviles en vez de los pesados bloques de concreto.

La reciente reunión de ciudades en Medellín con motivo del 7º Foro Urbano Mundial cerró con una declaración. Dice que la nueva agenda de desarrollo debe promover la urbanización bajo un modelo que este centrado en las personas, basado en el concepto “ciudades para la vida”. Esta nueva agenda urbana requiere nuevas tecnologías, información urbana confiable, inclusión ciudadana en los procesos de planeación para responder a los retos y las necesidades emergentes de las ciudades de nuestro futuro.

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