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Columnas

Campanario, el proyecto ganador del Pabellón Eco 2018

Campanario, el proyecto ganador del Pabellón Eco 2018

4 diciembre, 2017
por Arquine

Campanario, diseñado por T O –Carlos Facio Gaxiola, José G Amozurrutia–, es el proyecto ganador del Pabellón ECO 2018, un trabajo que, según las palabras del equipo, aspira a lograr la belleza a través de “la simplicidad, de la contundente síntesis y de una sugestiva abstracción”.

Partiendo de un acercamiento al interior de las Torres de Satélite, cuya “potente belleza se debe en parte al descubrimiento de su lógica constructiva (…)Nuestro pabellón es una reflexión que nace de ese pensamiento”.

El Pabellón es “un plano hecho de platos de cobre que, desde arriba, se aprecia como una superficie limpia y reflejante, como un eco del piso de cuarterones de barro; desde abajo otorga una nueva manera de habitar el patio, dejando al desnudo la tectónica que le permite soportarse. Se construye una nueva atmósfera de sombras, reflejos y sonidos cambiantes. Es un instrumento que aterriza tangentemente y baila en el espacio. El museo aloja durante tres meses un campanario”.

En cuanto al sistema constructivo, se busca que “el proceso de construcción sea totalmente legible”, se trata de “conocerlo y mostrarlo desde su origen”. Las varillas se doblan y arman un sistema estructural estable, que permite el movimiento y admite el temblor, mientras que el sonido pasa a formar parte destacada de la propuesta “el contacto uno a uno con la varilla permite activar la colisión de los platos para generar sonido (…) el habitante es músico y espectador “. Se trata de “un laberinto lúdico que se puede tocar, agitar”, creando un plano que parte del elemento horizontal de la cruz del ventanal y termina a una altura de 1.95, confinando al visitante, para luego liberarlo en un área abierta y flexible, desde la que se re-descubre la solemnidad y la escala original del espacio, con la inclusión de este nuevo plano reflejante. Un bosque sonoro que provoca una nueva ocupación del espacio que desde el exterior se percibe como una serie de reflejos sobre las negras paredes del eco.

Al día de mañana el Pabellón es 100% reutilizable. Las varillas irán a la reconstrucción y los platos –realizados en cobre, “un elemento puro que se moldea a base de fuego y martillo, guarda una alquimia que se devela al entrar en contacto con el sol”– se podrán regalar, vender, subastar.”La forma del plato es diseñada para permitir sonidos y resonancias, ecos de una arquitectura silenciosa”, mismas que aparecen en el espacio diseñado por Mathias Goeritz, desde el nombre hasta elementos como las estelas.