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Columnas

Caminar, el derecho a la ciudad

Caminar, el derecho a la ciudad

2 julio, 2016
por Daniela Jay

“Las calles y sus aceras, los principales lugares públicos de una ciudad, son sus órganos más vitales. ¿Qué es lo primero que nos viene a la mente al pensar en una ciudad? Sus calles. Cuando las calles de una ciudad ofrecen interés, la ciudad entera ofrece interés; cuando presentan un aspecto triste, toda la ciudad parece triste”.

—Jane Jacobs

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La calle es mucho más que un elemento de transición, es un punto de encuentro, de convivencia, de descanso. Para conocer una ciudad, caminamos, recorremos sus calles, descubrimos en ellas caminos hacia sitios interesantes. Caminar es un hecho cotidiano. Caminamos para tomar el bus, para llegar a casa, para ir a la escuela, al mercado, incluso, para llegar a nuestro auto. Somos peatones por naturaleza y aún así, la ciudad no parece estar hecha para caminarse.

La movilidad en las ciudades latinoamericanas, se ve fuertemente influenciada por el uso del automóvil y el transporte público —en muchos casos ineficiente—. El desarrollo de nuevas vialidades, ha dejado de lado a los peatones, cuando deberíamos exigir ciudades hechas para los peatones, no para el transporte motorizado. Cotidianamente nos enfrentamos a ‘la acupuntura latinoamericana’ donde se clavan postes de luz, teléfonos públicos, luminarias y publicidad en los lugares menos acertados, hemos tenido que adecuarnos a los espacios establecidos para caminar, cuenten o no con las condiciones necesarias. Sin embargo, siempre existe la posibilidad de mejorar las condiciones habitables de una calle. Hoy en día, existe un movimiento de conciencia social sobre el caminar que ha crecido y es liderado por arquitectos, urbanistas y activistas principalmente. El congreso más grande e importante que se ha llevado a cabo en estos últimos años abordando este tema, es el Congreso Peatonal en México, el cual tuvo su última sede en el barrio de La Merced en mayo del presente año.

Allí, acudieron distintas organizaciones de todo el continente; a través de talleres, paneles, conferencias y caminatas se divulgaron distintos acercamientos y propuestas frente a los problemas actuales en el diseño de las calles y del espacio público; promoviendo así, la movilidad sustentable.

Un peatón debe tener la libertad de caminar plácidamente y sin obstáculos, con el ancho necesario de las banquetas, con rampas que tienen la pendiente adecuada, pasos de cebra marcados y demás elementos que permiten un desplazamiento libre por la ciudad, pero no sólo para quien va a pie, también para quien lleva su mascota, su bastón, su silla de ruedas. Es importante conocer la diversidad de soluciones propuestas ante problemas que comparte Latinoamérica en la cuestión del diseño de sus ciudades, ya que, tener ciudades caminables es nuestro derecho a la ciudad.

Las calles son espacios en movimientos, susceptibles a transformaciones que deben enriquecer la ciudad y así ofrecer algo más que el simple ejercicio de trasladarse de un punto a otro. Caminar debe ser un acto disfrutable, donde el transporte motorizado no es prioridad sobre el peatón. La calle debe ser un espacio incluyente y no excluyente; tal como dice Jane Jacobs, la condición del caminar no debería estar limitada.

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