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Columnas

Por y para la gente

Por y para la gente

23 julio, 2013
por Pedro Hernández Martínez | Twitter: laperiferia | Instagram: laperiferia

Cuando en 2008 Alastair Parvin salió de la escuela de arquitectura, se enfrentó a un mercado inmobiliario en crisis que no era capaz de cumplir con la expectativa de sueldo que él creía mínima tras su titulación. Investigando se propuso que si, como arquitecto, debía ganar unas 24,000 libras al año (algo más de unos 450,000 pesos) sólo podría acabar trabajando para el 1% de la población: el único estrato social que podía pagar sus servicios. Algo hay de verdad: en realidad en el siglo XX, la arquitectura llamada social siempre es construida desde esferas de poder. Así encontramos los proyectos filantrópicos, la arquitectura comunista o la inmobiliaria –esta última construida para una población muchas veces obligada a hipotecarse para adquirirla. Sin embargo Parvin se percató que no toda la arquitectura se encuentra realizada por los arquitectos, sino que existe un enorme porcentaje fuera de esas formulas económicas, donde los arquitectos no suelen operar. Entonces el primer reto era: ¿cómo hacer una arquitectura que fuera demandada y solicitada por el otro 99% de la población? O dicho de otro modo: ¿qué pasaría si en vez de que los arquitectos diseñaran edificios para los que puedan costearlos, fueran los ciudadanos normales los que pudieran diseñar y construir sus propias casas atendiendo a estas otras formulas que se encuentran fuera de los modelos económicos formales?

Para ello centró su atención en las Wikis y las licencias abiertas como Creative Commons. La wiki hace referencia a aquellas webs que pueden ser editadas por múltiples usuarios que pueden crear, modificar o borrar un mismo texto que comparten. Al tiempo las licencias abiertas evitan el copyright para facilitar el conocimiento abierto y distribuido. La red nos ha enseñado las posibilidades de compartir como una forma de conocimiento abierto. Compartir información para mejorar y extender el diseño. Su proyecto de la WikiHouse proponía un diseño descargable, hackeable, editable y ejecutable por cualquiera que disponga de acceso a una máquina de control numérico. Los planos son libremente compartidos y cualquiera puede subir nuevos diseños a la web a fin de ir creando un catálogo cada vez más extenso de soluciones y diseño. Todas estas hipótesis se formalizan en un kit que permite a cualquiera hacerse su propia casa en un solo día, con pocas herramientas y personal no necesariamente cualificado, como si de un mueble enorme se tratase y que se enraíza en modelos vernáculos como el Ballon Frame. La casa además se presenta como un proyecto abierto y evolutivo, capaz de permitir cambios en el tiempo. El proyecto se plantea además la pregunta sobre quién debe controlar los medios de producción. Al abrirlas posibilidades de que cualquiera se convierta en el ejecutor de la ciudad parecen mayores, permitiendo que el ciudadano deje de ser un mero consumidor para ser un productor más. Para Parvin “si el reto del siglo XX fue la democratización del consumo, el reto del siglo XXI es la democratización de la producción”.

Una vez lanzado, el siguiente reto de la WikiHouse es ir incorporando cada vez más exigencias domesticas: instalaciones de agua, calefacción, telecomunicaciones, con soluciones de bajo costo, libre acceso pero alta eficiencia. Todo para superar el prototipo inicial y construir una autentica vivienda. Es evidente que Parvin aún no llega a solucionar muchas cosas en el proceso, algunas tan elementales como el contexto —si bien es cierto que la propia idea de la WikiHouse es ir ampliando sus soluciones a casos cada vez más particulares—, los materiales empleados, el acceso a la tecnología —las piezas prefabricadas que se proponen requieren un equipo sofisticado, acceso a la informática y un necesario conocimiento de software, así como materiales específicos para la construcción— o, sobre todo, el problema del suelo y el costo del mismo. Por mucha tecnología abierta que se tenga son cuestiones que obedecen aún a otros intereses. Más especulativos, si se quiere, pero que siguen existiendo al día de hoy. Su proyecto de la WikiHouse se lanza a plantear cuestiones nuevas y muy necesarias en el proceso de diseño, tales como el proceso abierto o la autoría, asumiendo la autoconstrucción y el ensamblaje como formas de ejecución. Le queda el enorme reto de superar el mercado. La arquitectura, nos cuenta también Parvin, tiene muchos más retos por delante que ofrecer una casa en forma de kit, pero es una forma de comenzar. Diseño abierto sí, arquitectura… está por ver.

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