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Columnas

Arenas movedizas

Arenas movedizas

1 agosto, 2013
por Juan José Kochen | Twitter: kochenjj

Las ‘grandes’ desarrolladoras de vivienda en México se declararon en situación aún más inoperante en este inicio de semana. Geo, Homex y Urbi han sufrido fuertes caídas en el valor de sus acciones por lo que la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) decidió suspender las cotizaciones de Urbi, empresa que apenas vendió 911 viviendas en tres meses cuando  el año pasado había colocado 6 mil 984 unidades en el mismo periodo, así como los títulos de Geo por movimientos inusitados en la cotización de sus acciones debido a una caída de 24.55%. Homex también mantuvo el mismo declive al caer 26.91% en el segundo trimestre del año con 710 casas vendidas, 93.6 % menos en comparación con las 11,154 que construyó en 2012. En total, sus ingresos registraron una caída de 84% en el año. De igual forma, Sare y Ara presentan la misma línea descendente al compactar su operación como resultado de la crisis por la que atraviesan. Y así, el mes cerró con pérdidas para Geo de -60.4 %, Homex -42.9 %, Urbi -33.8 y Sare -20.1 %, según cifras de Bloomberg. Sólo este lunes, Homex cerró con una caída de 31.97%, una pérdida de 10,150 millones de pesos, y así sumar al desplome de 84.4% en sus ventas. Según el Registro Único de Vivienda (RUV), las grandes empresas públicas del sector de la construcción de vivienda pasaron de 27.2% a 16.9% en el periodo de 2009 a 2013; las constructoras medianas crecieron de 24.7% a 26.2%; y las pequeñas de 48% a 52%. ¿Y entonces? La crisis inmobiliaria sólo es de unos cuantos, de los que fueron más voraces con el suelo ante la libertad que les fue otorgada para construir con moldes de arena. No sólo se trata de enjuiciar a las vivienderas que aprovecharon políticas de vivienda abiertas e inadecuadas sino de revertir esos procesos permisivos sin regulación. Las nuevas Reglas de Operación 2014 emitidas por la Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) están enfocadas en “atender aquellas entidades y municipios con amplio rezago habitacional y espacios urbanos vacíos”. Porque además, el reto es revertir el rezago de vivienda en el país ante más de 6 millones 857 mil casas deshabitadas, principalmente en Veracruz, con 894 mil casas habitación; Chiapas, 771 mil; Estado de México, 747 mil; Baja California, 563 mil; y Oaxaca, con 487 mil. El reto no sólo es qué se va hacer con lo que está, sino qué se propondrá para reactivar el mercado. La Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) es morfológicamente una ciudad extendida, dispersa y porosa, con edificaciones bajas en promedio, y una densidad demográfica reducida (166 hab/ha) si la comparamos con otras ciudades latinoamericanas (Río de Janeiro: 189.9 hab/ha, Sao Paolo: 222 hab/ha, Bogotá 208 hab/ha). La ZMVM presenta dos características generales: una baja densidad demográfica, muy diferenciada según las áreas urbanas específicas, y poca altura promedio de las edificaciones o densidad inmobiliaria. La Guía para la Redensificación Habitacional en la Ciudad Interior elaborada por la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) plantea que la prioridad será “hacer ciudades sustentables, ocupando, saturando y consolidando los espacios intraurbanos y los de la primera periferia de las ciudades”. Y sí, al potenciar la capacidad del territorio se aprovecha la capacidad instalada y las inversiones realizadas en redes de infraestructura, equipamientos, espacios públicos y servicios. El diagnóstico está: cambiar el modelo de siembra-cosecha horizontal sobreexplotado por las vivienderas. Falta el cómo; y es aún más complicado con vivienda social intraurbana, que exige la mayor interrelación de partes involucradas para incentivar esta alternativa de hacer ciudad. El Inventario de Suelo indica que en las 129 ciudades con más de 50 mil habitantes del país existen más de 495 mil hectáreas de suelo para desarrollo urbano; 182 mil hectáreas tienen uso habitacional (17% intraurbanas y 54% periurbanas). Los polígonos cada vez se extrapolan más, y las ciudades se vuelven inconexas, invisibles. Hasta ahora se han creado arenas movedizas, esperando una oleada que sacuda la estructura y los instrumentos financieros que contribuyan al desarrollo de la vivienda. Sin duda esta puede ser una buena ola para revertir el problema –no menor– con la economía de las grandes vivienderas, pero a pesar de esto, el cambio debe priorizar el modelo de ciudad, no de negocio. Menos voracidad y créditos contra ciudad.

CW2 CW5 largest 1600x1200 CW3 CW4 © Architectural Black / Lynn Kloythanomsup

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