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19 marzo, 2026
por Sebastián Gaytán Hernández
Daniel Sánchez y José Antonio Sánchez | Colateral
El aprendizaje de la arquitectura en México atraviesa un momento en el que los métodos de enseñanza tradicionales parecen ya no ser suficientes. A menudo, la formación universitaria se mantiene dentro de esquemas y metodologías que presentan a la disciplina como un terreno cerrado. Ante esta falta de diálogo entre instituciones surge Archivo de Imaginación, una iniciativa que responde a la necesidad de explorar otros métodos de enseñanza y al deseo de encontrar nuevos referentes que conecten con nuestro presente. Esta plataforma, pensada por y para estudiantes, funciona como un punto de encuentro entre distintas escuelas de arquitectura y diseño. Su objetivo es visibilizar la diversidad de proyectos académicos y creativos para construir una comunidad que se enriquezca a través de la vinculación. De esta manera busca romper con el aislamiento institucional para reconocer que la arquitectura es, ante todo, un campo abierto y diverso.
Es en este escenario de apertura donde se inserta “Homo Ludens: Laboratorio de Juego”, taller organizado en el Museo Experimental el Eco, cuya propuesta encontró base en la tesis de Johan Huizinga, quien identifica al juego como el motor de nuestras formas de convivencia. Para entender por qué una plataforma como Archivo de Imaginación decide dedicar su tiempo a “jugar”, hay que detenernos a observar lo que Johan Huizinga planteó en su momento. Él no entendía el concepto del juego como algo infantil o secundario, sino como la base de todo lo que llamamos cultura. Para los integrantes de Archivo —Ana Jimena, Carlos, Paola y Valentina—, el juego no es una distracción en el proceso de diseño, sino su condición fundamental, un laboratorio instintivo que precede a cualquier resultado tangible.
Al nombrar este espacio como un “Laboratorio de Juego”, Archivo de Imaginación reconoce que proyectar es, en su origen, una manifestación del Homo Ludens, ese ser que construye sentido y orden a partir de reglas que acepta libremente. En este contexto, el museo se convirtió en un lugar donde las jerarquías académicas quedaron suspendidas para abrir paso al acto lúdico y, con ello, generar un trabajo en conjunto entre las y los participantes.
Del genio individual al pensamiento colectivo
La dimensión lúdica del taller organizado por Archivo de Imaginación cuestiona también la figura del genio individual que históricamente ha dominado la disciplina. Sus integrantes señalan que el conocimiento no se genera de forma aislada; en cambio, surge en la intersección de distintos contextos y habilidades. Al integrar a estudiantes de diversas universidades, el taller funcionó como un lugar de encuentro presencial donde el diálogo y la apertura fueron las herramientas principales. La estructura horizontal del taller permitió entender que el aprendizaje sucede de manera más significativa cuando se facilitan las condiciones para que los participantes se expresen de diversas formas. Cuando la teoría se convierte en una práctica visual y una experiencia lúdica; cuando se activa a través del juego y no cuando se somete a ella bajo el esquema tradicional.
El objetivo no fue solo abrir un espacio alternativo de aprendizaje, sino cuestionar la hegemonía de un modelo de enseñanza que se desarrolla únicamente dentro de los límites del aula.
Ensayar otras formas de hacer arquitectura
A través de Homo Ludens, Archivo de Imaginación buscó abstraer los elementos más básicos del juego para observar cómo estos pueden proponer otras maneras de hacer y aprender arquitectura. La propuesta del taller también encontró base en Roger Caillois, cuyas variables y categorías permitieron construir una metodología que dio orden y sentido a las actividades. Para quienes participamos, este marco teórico nos brindó un panorama más amplio de las dinámicas propuestas, lo que nos permitió reflexionar con mayor profundidad sobre cada una de ellas. Al introducir variables como la incertidumbre, el proceso creativo se alejó de buscar una respuesta única y se abrió a la posibilidad de tomar riesgos. En este sentido, la imaginación no es algo abstracto, sino una fuerza que permite que el diseño sea el resultado de un “ser de otro modo”. El juego aquí no es un caos sin sentido; al contrario, genera un orden que permite a los participantes imaginar y diseñar colaborativamente desde una libertad que la vida académica y profesional suele restringir.
La experiencia en El Eco también permitió reflexionar sobre cómo habitamos y entendemos el espacio construido. A lo largo del taller, Archivo de Imaginación subrayó que el juego es un acto vital que nos permite ensayar otras formas de relacionarnos con el espacio. Homo Ludens funcionó como ese ensayo a través del espacio del museo y, a la vez, como un complemento a la formación académica, ofreciendo la posibilidad de poner en práctica metodologías que muchas veces no encuentran un lugar dentro de los programas de estudio. Además, eliminar las métricas de evaluación presentes en los espacios académicos permitió una libertad de expresión corporal y visual que facilitó la toma de riesgos. Este enfoque llevó a los participantes a explorar y cuestionar los límites de la arquitectura sin pensar en la utilidad inmediata, entendiendo que los resultados inesperados a menudo poseen una riqueza conceptual mayor que aquellos que siguen una línea predecible.
Diseñar desde el juego
Iniciativas como Archivo de Imaginación son relevantes por su capacidad para identificar y proponer modelos de producción y aprendizaje que aborden la heterogeneidad de los proyectos e ideas que surgen desde distintas escuelas. En ese sentido, al fomentar enfoques críticos y colaborativos, este taller se posiciona como una respuesta necesaria frente a la homogeneidad de los métodos de trabajo en la práctica profesional. Es una invitación a repensar los procesos detrás de cada proyecto. Promover estos intercambios entre universidades es fundamental para construir una comunidad que no se limite a repetir modelos heredados, sino que sea capaz de generar métodos de aprendizaje y formas de trabajo propios que dialoguen con nuestro presente.
El juego, entendido como una estructura de libertad y orden, se revela entonces como una condición necesaria para transformar nuestro entorno e imaginar otras maneras de habitar el territorio desde la arquitectura y el diseño.
//Archivo de Imaginación
Carlos Cortázar – Dirección
Valentina Rodríguez – Educación
Ana Jimena Flores – Comunicación, Prensa y Web
Paola Mancilla – Curaduría y Edición
Contacto
www.archivodeimaginación.com
info@archivodeimaginación.com
@archivodeimaginación
Tutores
Erik A. Carranza López
María L. Carrillo Penovi
Participantes
Alberto Márquez
Brayan Jesus
Cristobal Araujo
Denisse Montes
Diana Hernández
Diego Servín
Frida Gómez
Kalahan Rojas
Luis Carlos Bustos
Luis Franco
Marycar Bastida
Sahira Meza
Samantha Guzmán
Vanessa Álvarez
Victor Jaime
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