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Aprender del diseño de los maestros

Aprender del diseño de los maestros

31 enero, 2026
por Andrea Griborio | Twitter: andrea_griborio | Instagram: andremonida

Diseñar es dar forma a las acciones más simples de la vida diaria. Learning from Design Maestros, presentada en 21_21 Design Sight, no propone una mirada nostálgica al diseño moderno, sino una relectura crítica de seis figuras que entendieron el diseño como una práctica capaz de estructurar la vida cotidiana. Antes incluso de entrar a la sala, esa postura se anuncia con claridad: el edificio diseñado por Tadao Ando, en colaboración con Issey Miyake, funciona como un manifiesto silencioso. Los exquisitos muros de concreto que lo configuran y permiten la entrada de luz controlada en su interior, así como su manera de aparecer en el paisaje como pliegues sutiles, no buscan espectacularidad, sino atención.

En ese marco, Ando y Miyake se reúnen con Bruno Munari, Max Bill, Achille Castiglioni, Otl Aicher, Enzo Mari y Dieter Rams, seis Maestros del diseño. Procedentes de contextos distintos —Italia, Alemania y Suiza—, no compartieron una escuela ni un estilo común, pero sí una convicción fundamental: el diseño no es un ejercicio formal autónomo, sino una herramienta para organizar el día a día. Sus objetos no aspiraron a convertirse en íconos, aunque muchos lo sean hoy; aspiraron a ser usados, comprendidos y habitados. Uno de los aportes más claros de la exposición es desplazar el foco del objeto como pieza de artista, hacia el objeto como infraestructura cotidiana. La muestra no sólo presenta algunos objetos: también insiste en procesos, decisiones y criterios. Diseñar, para estos maestros, fue siempre intervenir en los hábitos: cómo se ilumina una habitación, cómo se escucha música, cómo se comunica información, cómo se sienta el cuerpo, cómo se produce y se consume.

Achille Castiglioni encarna de manera ejemplar esta postura. Sus objetos —lámparas, asientos, sistemas de iluminación— no parten de la invención arbitraria, sino de una inteligencia práctica profundamente ligada al uso. El decálogo que acompaña la exposición, construido a partir de sus enseñanzas, no ofrece recetas formales, sino principios de trabajo: la curiosidad como condición básica, la atención al comportamiento humano, la importancia de la investigación, la conciencia de que diseñar no es un acto individual, sino colectivo. En Castiglioni, el diseño no embellece la vida cotidiana: la vuelve más clara, más precisa, incluso más irónica.

Esa atención al día a día adopta distintas formas en cada uno de los maestros. En Bruno Munari, se traduce en una voluntad pedagógica: diseñar objetos, libros y sistemas capaces de activar la creatividad y el aprendizaje desde edades tempranas. En Max Bill, aparece como una búsqueda de orden: objetos y arquitecturas donde la claridad formal responde a una estructura racional, casi matemática, que facilita la comprensión del entorno. En Otl Aicher, el diseño cotidiano se vuelve sistema: la señalética, la tipografía y la identidad visual organizan flujos, desplazamientos y comportamientos colectivos, haciendo legible la complejidad del mundo moderno.

En Enzo Mari, el objeto cotidiano se convierte en campo de disputa política. Sus diseños cuestionan la industria, la autoría y el consumo, proponiendo una ética del hacer que rechaza la obsolescencia y la superficialidad. Diseñar para la vida diaria, en su caso, implicó asumir una responsabilidad social directa. Dieter Rams, desde Braun, formuló una síntesis radical: productos sobrios, durables y comprensibles, pensados para acompañar la vida sin imponerse sobre ella. Su célebre “menos, pero mejor” no es una consigna estética, sino una crítica frontal al exceso y al desperdicio.

La exposición subraya, además, que estos objetos no surgieron de una intuición aislada, sino de una práctica sostenida de investigación, enseñanza y colaboración. Muchos de estos diseñadores fueron también educadores, conscientes de que el diseño se transmite como método antes que como estilo. Los materiales audiovisuales permiten escuchar sus voces, entender sus dudas y contradicciones, y recordar que diseñar fue para ellos un trabajo lento, acumulativo y profundamente reflexivo. La exposición incorpora de manera discreta la relación de estos maestros con Japón, a través de conversaciones con diseñadores japoneses contemporáneos y de la figura de Shutaro Mukai, diseñador y maestro japonés que estudió en Ulm. En ese diálogo, el edificio de Ando y Miyake deja de ser solo un contenedor para convertirse en parte del argumento: arquitectura, moda y diseño industrial comparten aquí una misma ética de precisión y contención.

Learning from Design Maestros no ofrece modelos a imitar, propone, más bien, volver a pensar cómo los objetos que nos rodean configuran nuestra manera de vivir. En un momento en que el diseño corre el riesgo de diluirse entre imágenes rápidas y soluciones inmediatas, esta exposición recuerda que diseñar para el día a día implica asumir una responsabilidad cultural. No se trata de producir más, sino de producir mejor; no de destacar, sino de servir; no de acelerar, sino de comprender. Aprender diseño de los maestros, hoy, no significa repetir sus formas, sino reactivar sus preguntas.

Learning from Design Maestros

21_21 DESIGN SIGHT Exhibition
21/11/2025 – 08/03/2026

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