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110 años de arquitectura en México (D.F.) (I)

110 años de arquitectura en México (D.F.) (I)

1 agosto, 2014
por Juan Palomar Verea

*Texto publicado originalmente en El Informador 

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110 años de arquitectura en México. Tal es el ambicioso nombre que lleva una exposición montada actualmente en el Palacio de Iturbide, sobre la calle de Madero en México. Su nombre debería ser, más bien, 110 años de arquitectura en México, Distrito Federal. Es triste que tan evidente esfuerzo y tan alta inversión como los que requirieron esta muestra caigan –a estas alturas- en un centralismo tan grotesco. Si bien es cierto que en la capital del país ha sucedido, por razones obvias, mucho de lo más relevante en términos de la arquitectura producida en el país, ya es más que tiempo de que se entienda que hay muchos cuautitlanes también de relevancia a lo largo y ancho del territorio nacional. Lejos de estas líneas está apelar al espíritu de campanario y exaltar gratuitamente glorias locales. Pero es necesario acotar el largo y tan costoso provincianismo chilango que, desde siempre, insiste en mirarse el ombligo. Sería esperable que las nuevas generaciones se sacudieran esta más que perniciosa lacra. Pero ésta sigue, obcecada. (No olvidar que los buenos provincianos, desde siempre, han estado al pendiente de sus propias cosas y al mismo tiempo observando desde lejos –y desde cerca- y tomando nota, entre sarcásticos y azorados, de los avatares de la antigua Tenochtitlán. Casi nunca parece haber sucedido en viceversa.) No es solamente ver exclusivamente lo que sucede allá; es, también tener, a veces, una mirada que solamente entiende desde allá.

Hay muchos factores que pueden explicar lo anterior. La histórica concentración de actores arquitectónicos alrededor de la Academia de San Carlos y de la Escuela Nacional de Arquitectura durante generaciones, la misma existencia de tantas obras notables en la capital, la relativa vitalidad de los círculos arquitectónicos locales, la generación –gracias al acceso a recursos de diversos tipos- de publicaciones relacionadas con la arquitectura y su difusión, el hecho de que México sea la ciudad por la que, generalmente, primero llegan las novedades o sus noticias y ciertos actores del mundillo de la arquitectura. A través de los años, los hechos mencionados han generado una especie de “canon oficial” de lo que se registra como historia de la arquitectura nacional. Durante buena parte del siglo XX este canon fue generado, de manera oficiosa, por una sola revista, Arquitectura México, liderada por el arquitecto Mario Pani y un equipo afín a este maestro, situado él mismo en el centro de los devenires arquitectónicos y los encargos oficiales. Luego de su extinción en los setenta, surgió otra publicación: Arquitectura, la que a su vez dio nacimiento a Arquine, actual difusora principal de un mainstream arquitectónico que se enlaza, a través de más de siete décadas, con una visión frecuentemente centralista y limitada de lo que en todo un país pudiera ser relevante. Este recuento es, por supuesto, esquemático y por lo tanto simplificador: no por ello carece de cierto fundamento.

Gracias a la enorme, e injusta, concentración de recursos de todo tipo en la ciudad de México se puede establecer esta reflexión: la capital tiene cinco veces más población que Guadalajara, la segunda ciudad del país (20 millones contra 4, o sea 5 a 1). Y sin embargo su vitalidad, su empuje económico, sus oportunidades de todo tipo, sus instancias culturales, etcétera, representan una proporción que podría ser de 15 a 1, o más. No todo es achacable al factor centralista: en la provincia existen también la abulia, el desinterés, el provincianismo en sentido peyorativo, pues. Aún así, la cosa no es para tanto: ¿quince a uno?

La exposición que da motivo a estas líneas, y los dos monumentales y muy bien impresos volúmenes que le sirven de catálogo son, para decirlo una vez más, un meritorio y esforzado trabajo. Serán, sin duda, futura referencia para el estudio de la arquitectura nacional. Es, precisamente por ello, que es necesario poner el tema en perspectiva.

jpalomar@informador.com.mx

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